Busca FGE identificar a hombre hallado sin vida en Tarímbaro
MORELIA, Mich., de agosto de 2026.- El registro federal de víctimas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública contabilizó 543 personas asesinadas de enero a agosto de este año en Michoacán; el tablero de la Fiscalía General del Estado, 517 hechos. La diferencia no es una contradicción entre gobiernos: es la huella de los homicidios múltiples.
Cuatro municipios, mientras tanto, cargan seis de cada diez casos.
El homicidio doloso en Michoacán tiene dos maneras oficiales de contarse y las dos dicen cosas distintas. Una cuenta personas, víctimas. La otra cuenta expedientes. Y entre una y otra queda un hueco de veintiséis, que es lo que mide la distancia entre lo que ocurrió en las calles y lo que llegó a quedar registrado en un papel.
Las cifras federales son del Registro Nacional de Información de Víctimas de Delitos, corte a agosto de este año: en los primeros ocho meses de 2026, Michoacán registró 543 víctimas de homicidio doloso. Ese volumen representa 4.7 por ciento del total nacional y coloca a la entidad en el onceavo lugar del país, por debajo de los siete estados que concentran casi la mitad de todos los casos de la República: 5,715 víctimas, 49.3 por ciento del total.
La Fiscalía General del Estado, por su parte, reporta 517 hechos de homicidio doloso en el mismo universo anual de su tablero estadístico. La lectura simple, restar uno de otro, arroja veintiséis. La lectura correcta es otra: esas veintiséis personas murieron en eventos donde no estuvieron solas.
La razón es de 1.05 víctimas por cada carpeta. En Michoacán, matar a más de una persona en un mismo hecho no es una anomalía estadística; es parte del promedio.
No se trata de una discrepancia entre las cifras del gobierno federal y las del estatal. La Fiscalía estatal es, precisamente, una de las fuentes que alimentan al Secretariado Ejecutivo. La diferencia es de unidad de medida, y así lo advierte el propio Secretariado al pie de sus tableros: en homicidio doloso, feminicidio, lesiones y secuestro, el conteo nacional mide víctimas directas; en delitos como los robos con violencia, mide hechos.
Una persona por cada carpeta. Ese es el código con el que hay que leer todo lo demás.
El comportamiento mensual de las víctimas en Michoacán no es una línea recta. Enero arrancó con 86 personas asesinadas, el pico del año. Febrero y marzo bajaron a 59 cada uno. Abril marcó 67, mayo 65 y junio 68. Julio volvió a subir a 71 y agosto cerró con 68. El acumulado de esos ocho meses son las 543 víctimas. De ellas, 499 murieron por disparo de arma de fuego: 91.9 por ciento del total. Otras 11 perecieron por arma blanca, 27 por otro elemento y seis quedaron sin especificar en el expediente.
El Informe de Incidencia Delictiva del Fuero Común presenta el dato como un logro. Michoacán aparece con una reducción de 40.5 por ciento en su promedio diario de homicidio doloso al comparar enero-agosto de 2025 contra el mismo tramo de 2026. Es la sexta caída más pronunciada del país. Pero el propio informe se encarga de matizar la celebración: fueron treinta de las treinta y dos entidades federativas las que redujeron su promedio diario. La baja michoacana, entonces, no es un resultado aislado ni el efecto exclusivo de una política local; es parte de una tendencia nacional que arrastró al estado junto con los demás.
Hay un dato que la estadística estatal deja ver con mayor crudeza que el informe federal: dónde ocurre.
Del total de hechos que reporta la Fiscalía, Uruapan encabeza la lista con 98 homicidios dolosos. Le siguen Morelia, con 79; Apatzingán, con 71; Zamora, con 65, y Jacona, con 32. Esos cuatro primeros municipios suman 313 hechos: 60.5 por ciento del total del estado. Con Jacona, la cifra trepa a 345, es decir, dos de cada tres homicidios de Michoacán ocurrieron en cinco de sus 113 municipios.
La violencia está lejos de repartirse; está encapsulada en el corredor que va de la Meseta Purépecha a la Tierra Caliente y de ahí a la frontera del Bajío.




