Morelia: por presunto allanamiento en Misión del Valle, arrestan a 3
MORELIA, Mich., 29 de enero de 2026.- Tras la sentencia de 50 años de prisión dictada en contra de Diego Urik por el delito de feminicidio, cometido en agravio de Jessica González Villaseñor, el hermano de la víctima celebró la resolución judicial e instó a la sociedad a no olvidar a los cómplices del crimen.
A través de una publicación en redes sociales, Cristo González Villaseñor recordó que la obtención de justicia ha sido un proceso largo y doloroso.
“No ha sido nada fácil luchar contra todo un sistema de justicia tan incompetente; un Gobierno de Michoacán que apesta a sangre; una Fiscalía General del Estado inútil y poco capacitada”, sostuvo.
Añadió que, pese a las circunstancias, “jamás dejamos de luchar para que todo el peso de la ley cayera sobre Diego, y no porque la pena máxima nos haya quitado el dolor de todos estos días, sino porque hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para que pagara por lo que hizo: matar a mi hermana”.
El hermano de la víctima, finalizó su mensaje indicando que no olvidarían el rostro del feminicida y recordó la complicidad de sus amistades en el crimen.
“Ahora que no olvidamos su cara, pero tampoco olvidamos la de sus amigos cómplices”, puntualizó.
Según la información recabada durante las audiencias públicas, tras el asesinato de Jessica González Villaseñor, Diego Urik trasladó su cuerpo durante varias horas en la cajuela de su vehículo, envuelto en una sábana, hasta llegar al fraccionamiento Bosque Monarca.
Una vez ahí, pidió a sus amigos acudir al mirador del fraccionamiento, donde les mostró un bulto, aparentemente con forma humana. Uno de ellos aseguró que se trataba del cuerpo de la víctima, a lo que otro contestó "¡Yo no te voy a ayudar con tus mamadas!".
Pese a la sospecha de que se trataba del cadáver de una persona, los presentes se mantuvieron leales al ahora sentenciado y lo observaron adentrarse en el bosque para deshacerse del contenido de la cajuela.
Asimismo, otra amiga del sentenciado, identificada como la persona que llevó a lavar el vehículo para un aseo profundo tras el crimen, declaró haber visto el automóvil sucio y observó a Diego internarse nuevamente en la zona boscosa para deshacerse del contenido de una bolsa negra.
Además, durante su testimonio reveló haber recibido una llamada de Diego Urik, quien se lamentó de que “sería su último día normal”, sin precisar a qué se refería.
Cabe destacar que, para aquel momento, la búsqueda de Jessica por parte de sus familiares ya se hacía presente en redes sociales, mismas que ya difundían la imagen de Diego, hasta entonces sin cargos y en libertad.




