Resultados de Carlos Torres Piña al frente de la Fiscalía de Michoacán
MORELIA, Mich., 5 de junio de 2026.- El secuestro de Valeria, que derivó en su asesinato, habría sido planeado al menos con una semana de anticipación y quien se presume principal sospechoso se aprovechó de la confianza que le brindó la víctima, adelantó como dato de prueba el Ministerio Público litigante en audiencia pública.
Amigos, compañeros de escuela, vecinos. Sus testimonios fueron los primeros hilos que la Fiscalía General del Estado presentó ante la jueza para reconstruir las horas previas a la desaparición de Valeria, una adolescente de 15 años.
Durante la audiencia, el Ministerio Público litigante, Dante René Vieyra Castro, sostuvo que el secuestro de la menor habría sido planeado al menos con una semana de anticipación y que el principal sospechoso presuntamente aprovechó la confianza que existía entre ambos.
Los datos de prueba expuestos provinieron, en gran medida, de menores de edad. La Fiscalía reservó sus identidades, pero señaló que cada uno aportó información sobre las actividades cotidianas de la víctima, sus relaciones personales y las personas con las que mantenía contacto frecuente.
Según la reconstrucción presentada ante el juzgado, la mañana del 25 de mayo Valeria salió de su domicilio alrededor de las 11:00 horas. Vestía una playera verde, pantalón de mezclilla y tenis blancos. La investigación sostiene que no acudió a la escuela. En cambio, presuntamente, se reunió con Alexander.
La joven habría abordado la motocicleta del ahora detenido y ambos se dirigieron hacia la colonia Satélite.

Un operador de la ruta de combis Naranja 2 dijo haberlos observado juntos.
Después, el recorrido continuó por la calle Luna. Ahí, según la investigación, se pierde el rastro de la adolescente.
No era la primera vez que se subía a esa motocicleta, expuso el Ministerio Público ante la jueza al argumentar que entre ambos existía una relación de confianza previa.
La Fiscalía sostiene que Valeria conoció a Alexander porque éste era hermano mayor de quien identifican como su pareja sentimental, un adolescente de iniciales E. S. D.
Habían convivido durante años como vecinos. Se conocían por nombre y por cercanía.
La audiencia también permitió conocer que Alexander y sus familiares llegaron desde Guerrero y habitaron durante un tiempo una vivienda en la calle París, paralela al domicilio de la víctima. Posteriormente, se mudaron del lugar.
Uno de los pasajes que más llamó la atención durante la exposición ministerial se remonta a una semana antes de la desaparición.
De acuerdo con el testimonio de otro adolescente, Alexander lo buscó para solicitarle una tarjeta bancaria donde pudiera recibir un depósito. El menor respondió que no contaba con una. Entonces pidió apoyo a otro joven, quien, según la Fiscalía, le facilitó una tarjeta perteneciente a su madre sin autorización de sus padres.
El dato cobró relevancia cuando los investigadores aseguraron haber localizado información relacionada con esa cuenta dentro del teléfono celular asegurado al detenido.
Para la representación social, esa solicitud constituye uno de los indicios que apuntan a una posible preparación previa de los hechos.
La defensa mantiene una postura distinta.
Sin embargo, para la Fiscalía, las declaraciones de los adolescentes, los registros obtenidos y los hallazgos contenidos en los dispositivos electrónicos forman parte de la secuencia que busca explicar qué ocurrió antes de que Valeria desapareciera y por qué, según su teoría del caso, los hechos no habrían sido producto de la improvisación.




