Ataque armado en Caltzontzin deja un muerto y un herido
MORELIA, Mich., 12 de octubre de 2026.- Durante una sesión de Cabildo, la alcaldesa morenista de Apatzingán, Fanny Lissette Arreola Pichardo, y el secretario general del ayuntamiento, Gerardo Mora Mora, ignoraron la petición de guardar un minuto de silencio en memoria de Bernardo Bravo Manríquez, dirigente limonero asesinado el año pasado.
Fue el regidor Hugo Molina Monroy quien, antes del inicio de la sesión, solicitó a sus compañeros rendir un homenaje al dirigente citrícola, cuyo homicidio, ocurrido el 20 de octubre de 2025, puso nuevamente bajo escrutinio la violencia que enfrenta el sector limonero de Tierra Caliente.
“Estamos a unos días de que se cumpla un año del asesinato de Bernardo. Yo propusiese que paráramos un minuto de silencio de luto, una prueba de luto por el aniversario de Bernardo Bravo, líder limonero de Apatzingán”, planteó ante el cuerpo edilicio.
Como si no hubiese dicho nada, la propuesta de Molina Monroy quedó sin respuesta de la Presidenta municipal, quien optó por dar un trago a su bebida; otros de los presentes mordisqueaban algunas botanas de la mesa para apaciguar los antojos en las sesiones de Cabildo, y como se observa en el video, la Alcaldesa le dice algo al secretario del Ayuntamiento, Gerardo Mora, y éste, acto seguido, procedió a iniciar con el protocolo de la sesión.
Al verse ignorado, el regidor Hugo Molina reclamó entonces: “¿No hay minuto de silencio?, No, por supuesto que no, no hay luto por nada ni por nadie en este Cabildo", reprochó, mientras de fondo ya se escuchaba el inicio protocolario de la sesión.
Por su parte, la regidora Carmen Zepeda colocó una lona con las imágenes de Bernardo Bravo y Carlos Manzo Rodríguez, con la intención de visibilizar la violencia en Apatzingán y mantener presentes los asesinatos de ambas figuras.
Antes de ser asesinado, Bernardo Bravo presidía la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán y había denunciado reiteradamente las extorsiones del crimen organizado contra los productores de limón, una actividad económica fundamental para la región de Tierra Caliente.
El Dirigente había recibido amenazas de muerte y contaba con medidas de protección, entre ellas escoltas y un vehículo blindado. Sin embargo, el 20 de octubre de 2025 su cuerpo fue localizado dentro de una camioneta en el camino hacia Los Tepetates, en Apatzingán.
Su asesinato provocó indignación entre productores y organizaciones del sector citrícola, que durante años han denunciado las extorsiones y amenazas que enfrentan para desarrollar sus actividades.
La postura de Fanny Lissette Arreola Pichardo frente a este crimen ya había generado controversia. Tras conocerse el asesinato del dirigente, la alcaldesa declaró que “son cosas que al final del día ocurren”, expresión que provocó indignación por la forma en que se refirió al homicidio.
Casi un año después, la Alcaldesa de Morena vuelve a quedar bajo cuestionamiento, ahora por desatender una petición de homenaje al dirigente limonero durante una sesión del máximo órgano de gobierno de Apatzingán, donde ni siquiera se concedió el minuto de silencio solicitado.




