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MORELIA, Mich., 23 de julio de 2025.- La Iglesia católica está dispuesta a fungir como mediadora entre autoridades gubernamentales y grupos criminales, siempre y cuando ambas partes lo soliciten y exista una situación de crisis que así lo amerite, reiteró el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos.
En rueda de prensa previa a la celebración por sus 29 años de ordenación episcopal, Garfias explicó que esta postura no es nueva, y que ya se ha aplicado en escenarios específicos como el ocurrido en Aguililla, donde la Iglesia intervino en el restablecimiento del libre tránsito. “Cuando hay crisis, siempre estaremos dispuestos, pero si las partes están de acuerdo”, expresó.
Aclaró que la función de la Iglesia no es sustituir a las instituciones encargadas de procurar justicia, sino ofrecer acompañamiento espiritual y construir espacios de reconciliación.
“Nosotros tenemos que estar en la nuestra. La autoridad civil tiene que hacer su tarea, te toca como gobernador, como presidente municipal, como presidente de la República”, afirmó. “Yo quiero colaborar contigo. No es una responsabilidad mía; mi responsabilidad es perdonar y ofrecer reconciliación”.
Garfias subrayó que el principio de la mediación exige que ambas partes –autoridades y criminales– estén dispuestas a dialogar, y que la Iglesia no puede intervenir si sólo una lo solicita. “El principio de mediación es que las partes quieran que uno pueda realizar esta función. Si no, no podemos intervenir”, explicó.
Como ejemplo, recordó el caso de Aguililla: “Cuando el problema era el libre tránsito y quienes impedían el paso eran los delincuentes, tuvo que haber negociación entre la autoridad con los delincuentes del grupo que tenía apresada a esa comunidad”.
A propósito de las críticas que rechazan cualquier diálogo con criminales, Garfias insistió en que la propuesta eclesial no reemplaza las penas judiciales ni promueve la impunidad, sino que apuesta por esquemas de justicia transicional como los implementados en Colombia.
“Lo que estamos ofreciendo, proponiendo nosotros, son alternativas complementarias”, puntualizó. Mencionó entre ellas los servicios comunitarios, el uso de parte del recurso obtenido por actividades ilícitas para reparación del daño, y la prestación de servicio público bajo compromiso.
Finalmente, destacó la labor sostenida de la pastoral penitenciaria en Michoacán, con visitas semanales a centros de reclusión, presencia en festividades religiosas y acompañamiento tanto a internos como a sus familiares.
“Ha sido una pastoral de hace muchos años, ofrecer consuelo, fortaleza y esperanza a quienes más lo necesitan”, concluyó.




