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MORELIA, Mich., 16 de septiembre de 2026.- Los periodistas enfrentan llamadas, inconformidades y presiones cuando la información que difunden incomoda al poder, advirtió el periodista y locutor Jesús -Chucho- Marcha Macías, quien consideró que la libertad de expresión continúa como uno de los grandes pendientes en Michoacán y el país.
En entrevista con Quadratín, a pregunta expresa, el comunicador señaló que ha optado por escuchar y dar apertura a todas las voces como parte de su ejercicio profesional, aun cuando esa pluralidad pueda generar molestias entre actores políticos o autoridades.
“Sí, a veces incomodas y sí, a veces también recibes llamadas que no gustan, pero creo que particularmente también tiene que ver mucho con cómo te conduces y dónde estás parado, y entiéndase por dónde estás parado, la empresa para la cual trabajas”, expresó.
Jesús Marcha destacó la importancia de que los medios respalden a sus periodistas frente a las presiones externas. Explicó que suma 27 años en la empresa donde trabaja y que una de sus principales condiciones para asumir la responsabilidad de informar fue contar con libertad para presentar el panorama de Michoacán y México.
Recordó que la administración estatal anterior solicitó en más de 10 ocasiones que fuera separado de su espacio debido a información que resultaba incómoda, pero la empresa rechazó esas peticiones al no existir pruebas de que hubiera difundido información falsa.
“Particularmente, la administración estatal anterior pidió mi cabeza más de diez ocasiones, nunca la tuvo porque la postura de mi jefe fue muy clara y puntual: en el momento en el que Chucho diga mentiras o esté inventando cosas y ustedes me lo demuestren, yo lo corro”, relató Chucho Marcha.
Sostuvo que su permanencia no obedeció únicamente al respaldo empresarial, sino a la obligación de trabajar con información verificable y mantenerse apegado a los hechos.
“Siempre hablar con la verdad y el apego a lo que estamos viendo y que además podemos comprobar nos ha dado esa posibilidad de ganarte un respeto, no solo del auditorio, también de las autoridades”, afirmó.
Consideró que la credibilidad construida frente a la audiencia y las autoridades obliga a quienes se sienten afectados por una publicación o comentario a pensarlo dos veces antes de reclamar por información que puede resultarles desagradable, pero que es cierta.
Marcha advirtió que las presiones contra el ejercicio periodístico no proceden solamente de las autoridades. Sin precisar a qué otros poderes se refería, mencionó que también atravesó por una experiencia que modificó la manera en que presenta cierta información.
“El aprendizaje fue: no digas marcas, señala los hechos, pero resérvate ciertos detalles”, explicó.
Reconoció que esta forma de protegerse abre un escenario incómodo, porque el periodista puede terminar limitando su propio trabajo ante el riesgo de represalias.
“Me molesta mucho una autocensura. No puedes hablar de ejercer la libertad de expresión cuando comienzas a censurarte, porque además, en este caso específico, lo que ya está de por medio es tu seguridad, la de tus compañeros y la de tu familia”, subrayó.
El comunicador planteó que el desafío consiste en mantener el compromiso de informar con veracidad sin ignorar los riesgos que pueden generarse para quienes ejercen el periodismo y su entorno cercano.
Por otra parte, señaló que la transformación tecnológica también impone nuevos retos a quienes trabajan en los medios. Explicó que la inteligencia artificial es apenas el desafío más reciente para la radio, qeu enfrenta procesos de automatización desde finales de la década de 1990.
Detalló que esos cambios han alcanzado las actividades de locutores, operadores y programadores, por lo que consideró necesario capacitar a todos los trabajadores de la industria y supervisar los procesos que se delegan a sistemas automatizados.
Aunque reconoció que la inteligencia artificial ya permite crear voces cada vez más parecidas a las humanas, sostuvo que no puede reproducir las emociones y los matices que aporta un locutor experimentado frente al micrófono.
Añadió que la voz humana conserva una capacidad particular para generar retención, facilitar la comprensión y establecer una conexión directa con la audiencia.
“La voz de un ser humano no la puede sustituir la inteligencia artificial ni ninguna otra tecnología”, señaló.
Marcha consideró que la inteligencia artificial también puede representar una oportunidad para visibilizar el valor de la locución y demandar una mayor capacitación de quienes trabajan en los medios electrónicos.
“Más que un reto, es una excelente oportunidad para visibilizar nuestra actividad, pero sobre todo para demandar que sigan capacitándonos a todas y a todos y que se le ponga mucha atención a lo que hacemos o dejamos de hacer”, concluyó.




