Matan a hombre en la colonia San Isidro, al oriente de Uruapan
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 12 de agosto de 2026.- Gabriel Salvador Martínez Flores tenía 21 años y estaba construyendo su futuro a base de estudio, trabajo y esfuerzo. Le faltaba un año para terminar la carrera de Criminología en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), formaba parte del equipo representativo de tiro con arco y había conseguido premios y medallas en competencias realizadas en distintos estados de la República. Pero hace apenas unos días, su vida terminó de manera violenta durante un presunto asalto en San Luis Potosí capital: dos balazos acabaron con la vida de un joven que, para su familia, nunca podrá ser reducido al número de una estadística.
En medio del dolor por su muerte, una de sus tías, Verónica González, decidió escribir una carta abierta a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. No lo hizo para contar únicamente cómo murió Salvador, sino para explicar quién era. Porque detrás de los reportes de homicidios, de las cifras oficiales y de los números que cada día alimentan las estadísticas de violencia en México, existe una historia personal que desaparece cuando una víctima queda reducida a una cifra.
Y la historia de Salvita, como le llamaban sus familiares, compañeros y amigos, es la de un muchacho que trabajaba desde muy joven para conseguir una vida distinta para él y para su familia.
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