Hallan cuerpo baleado en Los Girasoles, Apatzingán; portaba ropa militar
MORELIA, Mich., 31 de julio de 2026.- Antes del amanecer, el Mercado de Abastos ya está en movimiento. Camiones descargan toneladas de frutas, verduras y abarrotes; los diableros cruzan los pasillos entre compradores y comerciantes; las cortinas metálicas se levantan una tras otra. Los olores de las frutas y chiles se mezclan en el ambiente. Ese ritmo cotidiano, que abastece buena parte de Morelia y municipios vecinos, comenzó a convivir desde abril con otra escena: ataques armados, incendios provocados y homicidios.
En un periodo de tres meses, entre el 27 de abril y el 22 de julio, cuatro personas fueron asesinadas y una cachimba fue incendiada dentro del complejo comercial. Los hechos ocurrieron en distintos momentos, pero concentrados en el mismo espacio que cada día recibe a miles de personas provenientes de Michoacán, Guanajuato, Guerrero y otros vecinos de la entidad.
La primera agresión ocurrió el 27 de abril. Dos motociclistas lanzaron bombas molotov contra una cachimba donde operaban máquinas tragamonedas y dispararon en repetidas ocasiones. El fuego consumió parte del establecimiento y marcó el inicio de una escalada de violencia dentro del Mercado de Abastos.
El 11 de junio, un comerciante propietario de una bodega de chiles fue asesinado en el complejo comercial. Poco más de un mes después, el 22 de julio, otro ataque armado dirigido contra una cachimba dejó tres personas sin vida. Con ese hecho, la cifra de víctimas mortales ascendió a cuatro en menos de tres meses.
Durante ese periodo surgieron versiones sobre posibles cobros de extorsión a comerciantes. Sin embargo, el vicefiscal de Inteligencia e Investigación, Israel Vega Rodríguez, sostuvo que la Fiscalía General del Estado no tiene denuncias por ese delito relacionadas con el Mercado de Abastos. En cambio, confirmó que las investigaciones identificaron otro fenómeno.
"Esta Fiscalía General del Estado no tiene denuncias por el tema de extorsión en el Mercado de Abastos; sin embargo, se han detectado puntos de venta de narcomenudeo. Es algo que se estará atendiendo a la brevedad. Algo importante para nosotros es erradicar este delito, ya que lleva consigo delitos conexos que incrementan el nivel de violencia", declaró.
El diagnóstico de la Fiscalía coincidió con parte de los hallazgos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelia. Su titular, José Pablo Alarcón Olmedo, informó que en el entorno del Mercado de Abastos fueron identificados picaderos, espacios utilizados para el consumo de drogas.
"En torno a la Central de Abastos hay estos llamados picaderos, espacios que se utilizan para el consumo de drogas. Uno está en el bajo puente de la salida a Charo", dijo el funcionario.
Alarcón Olmedo precisó que la Policía Morelia acude de manera recurrente a ese punto para realizar operativos y retirar a personas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad derivadas del consumo de sustancias.
Las declaraciones de ambas autoridades colocan al narcomenudeo y al consumo de drogas como parte del contexto de la violencia registrada en el principal centro de distribución de alimentos de Morelia. Mientras la Fiscalía sostiene que no existen denuncias por extorsión presentadas por comerciantes, las investigaciones y los operativos se concentran en un fenómeno que, según las autoridades, favorece la comisión de delitos conexos y ha coincidido con una cadena de ataques que alteró la dinámica de uno de los espacios comerciales más importantes de la capital michoacana.




