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Foto: Melissa Pérez-Segnini/Quadratín

Emmanuel Palomares: hay que enfrentar los miedos

Nayib Canaán/Quadratín
 
| 13 de septiembre de 2018 | 14:05
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MORELIA, Mich., 13 de septiembre de 2018.- Lolita Cortés lo ha criticado fuertemente, pero Emmanuel Palomares no se rinde. Él sabe que así es el espectáculo: duro, fascinante y hasta sorpresivo. Ya está en la final de ¡Mira Quién Baila! y aunque no ha sido el consentido de los jueces, el público lo aplaude y espera que el próximo domingo, la lluvia de papelillos, caiga sobre él.

Sara Corrales, Greeicy Rendón y Santiago Ramundo son los rivales a vencer en una competencia que reunió celebridades de Perú, Estados Unidos, México, Venezuela, Argentina, Rusia y Colombia. Sin duda, la más internacional de todas las ediciones, esta vez grabada en los estudios de Televisa, luego de varias temporadas en Miami, bajo la completa producción de Univisión.

Emmanuel ha bailado de todo. Desde cumbia, salsa, hasta quebradita. El reality lo ha enfrentado hasta con su ex novia, la actriz Irina Baeva, pero su meta no fue remover el pasado, sino ganar. No le teme a nada y siempre con una sonrisa, esta revelación de la actuación que hemos visto en telenovelas como Corazón que miente, Mujeres de negro y En tierras salvajes pide a la audiencia que vote por él a través de la app de Las Estrellas, y en la página web, miraquienbaila.mx.

“Siempre estuve en todas las actividades culturales de mi escuela. Hacía de todo: canto, baile, actuación. Así que esto de estar parado en un escenario no es nuevo para mí”, relata a Quadratín el galán que llegó hace seis años a México, donde estudió en el Centro de Formación Artística de Televisa (CEA), iniciando su carrera en estas tierras con participaciones en Como dice el dicho.

Según sus propias palabras, estar en la final de uno de los concursos más importantes de Latinoamérica es una bendición que lo tiene feliz, afortunado. “Tengo 28 años y quiero seguir creciendo. Cuando consigues algo, luego te vas poniendo otras metas”, acota.

Palomares, quien creció en una pequeña ciudad andina de Venezuela, ve las limitaciones económicas del pasado como un estímulo para seguir en busca de más. Sus raíces las tiene presentes y valora cada esfuerzo de sus padres en Trujillo, por ayudarlo a cumplir sus sueños de brillar en la televisión.

“Extraño a mi familia a diario y hago miles de sacrificios, pero trato de convertir esos esfuerzos en energía positiva. Me siento contento con mi decisión y de lo que hay a mi alrededor”, destaca el joven actor, que próximamente estrenará una obra teatral acompañado de Ignacio López Tarzo y Helena Rojo.

-El público mexicano te ha recibido con los brazos abiertos, ¿cómo experimentas la receptividad que te dieron desde el primer momento?

-Para mí es irreal. A veces no me la creo. Cada vez que logro una meta doy gracias a Dios y agradezco el apoyo de mi familia. Agradezco esas llamadas en las que me dicen: “Tú puedes, lo vas a conseguir”. El público de México me ha recibido con mucho cariño y yo trato de recompensarlo de la misma manera.

-¿Realmente este mercado es como lo pintan?, ¿hay mucha competencia?

-Sí, claro. México es un país que recibe a todas las nacionalidades. Pero siempre hay que pensar que la competencia es uno mismo. Hay que enfrentar los miedos, el ego, eso nos hace crecer. No se trata de pisar a nadie, simplemente hay que prepararse y conseguir lo que uno se propone. Yo, al llegar aquí nunca me rendí, ni pensé en rendirme. Siempre busqué prepararme, aprender y crecer.

-Lo vimos hace poco en la telenovela Y mañana será otro día. ¿Qué tal la experiencia?

-Imagínate. Yo veía Soñadoras cuando vivía en Venezuela con mamá y mi hermana. Entonces no sabes lo que uno siente al besarse con Angélica Vale, por ejemplo. Para mí era irreal. Para mí era como imposible. También he compartido escena con Dulce María, con César Évora, quien era el galán favorito de mi mamá. De repente él fue mi suegro en un proyecto. Jamás lo pensé, pues él era el amor platónico de mi madre.