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MORELIA, Mich., 29 de septiembre de 2026.- Un homenaje a las mariposas monarca, al territorio michoacano y a quienes han partido es lo que propone Rubí Marín López, directora del cortometraje Salvador Monarca, participante en el Festival Internacional de Cine de Morelia, a través de una historia construida desde el realismo mágico.
Originaria de Ciudad Hidalgo, municipio ubicado en la región de la mariposa monarca, la realizadora explicó que su película aborda el duelo que enfrenta una familia después de la pérdida de uno de sus integrantes y cómo, pese a que cada personaje vive ese proceso en silencio, existe un elemento mágico capaz de unirlos: las mariposas monarca.
“Más allá de que cada uno vive su duelo en su silencio, hay algo mágico que nos une. Y para mí eso son las mariposas monarcas”, explicó Marín López, al rememorar también el vínculo con una de las tradiciones más arraigadas de Michoacán: la Noche de Muertos.
La directora señaló que la película nació también de una experiencia personal, pues después de perder a alguien es posible comenzar a percibir señales en la naturaleza, como la aparición de un ave, una mariposa o luces que antes no se habían observado. Esa presencia de lo inexplicable fue trasladada al cortometraje mediante imágenes y sonidos, sin recurrir a una representación literal del duelo.
“Era mi manera de contarlo, y de una manera no tan literal, sino una manera un poquito más abstracta, más sobrenatural, que aunque dijera poco, se sintiera a través de las imágenes y del sonido”, explicó.
Pero Salvador Monarca también establece un vínculo entre el duelo individual y las pérdidas que ha experimentado el territorio michoacano. Marín López destacó que detrás de la nostalgia y la ausencia presentes en la película también existe una reflexión sobre las personas que han luchado por preservar las tradiciones, los bosques y el hábitat de las mariposas monarca.
Para la realizadora, la película representa así un pequeño homenaje a quienes han dedicado su vida y su esfuerzo a proteger un territorio que considera hermoso, pero también complejo.
La directora reconoció que el cortometraje fue realizado como un proyecto independiente y que la filmación en los bosques michoacanos implicó retos importantes. El equipo se trasladó durante la madrugada con equipo cinematográfico prestado por el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y realizó las jornadas de trabajo sin apoyo institucional o policiaco.
Marín López consideró que esa experiencia le permitió reconocer la importancia de establecer contacto con las autoridades y comisiones de las distintas regiones antes de realizar una filmación, particularmente cuando se trabaja en zonas que pueden representar riesgos para los equipos de producción.
La cineasta adelantó que su interés por Michoacán y por el realismo mágico continuará en sus próximos proyectos. Consideró que hace falta generar cine que muestre la riqueza de la región y que no se limite a abordar explícitamente las problemáticas de violencia y crimen.
“Mi mirada va más allá de debatir o de hablar explícitamente del crimen, pero sí creo que es importante seguir creando contenido que nos haga ver lo rico que es nuestro país, nuestra región, Michoacán”, afirmó.
Su siguiente proyecto, adelantó, será una especie de hermano de Salvador Monarca, en el que profundizará todavía más en el realismo mágico y en las diversas realidades de Michoacán, tanto aquellas relacionadas con la belleza y la naturaleza como las que muestran las dificultades de sus habitantes.
“Me encantaría seguir explorando el mundo del realismo mágico a través del cine y seguir explorando y hablando de los territorios michoacanos y de las diversas realidades en las que vivimos, tanto las realidades mágicas y hermosas de nuestro territorio, pero también esas realidades difíciles y problemáticas”, expresó.




