Regresa Fobia a Mexicali después de 12 años
PUEBLA, Pue., 9 de febrero de 2026.- Tengo 57 años y de ellos llevó 38 de payaso. Empecé a los 20 años a malabarear. Yo aprendí el Yoyo Chino por necesidad. Vendía periódicos en el Bulevar Atlixco, pero el Internet lo tronó, lo quitó. Entonces al quitar esto el Internet, me dediqué a payaso. De por sí ya contaba chistes y me decían que tenía la gracia del payaso.
Aprendí el manejo del Yoyo Chino viendo videos y ensayando. Para hacer malabares hay cursos, hay escuelas que te enseñan o hay consejos, que aquí en Puebla cada mes, el día 2, viene un Congreso de Payasos, que es donde nos enseñan. Está atrás de la CAPU (Central de Autobuses de Puebla).
Cuando empecé a trabajar en los cruceros no me pintaba ni caracterizaba de payaso. Pero lo hice porque me di cuenta que eso atraía a los niños. Les decían al papá o a la mamá: ‘Dame para el payaso’. Sin maquillaje yo me he dado cuenta que no me dan, a mí en lo particular no, a lo mejor a otros sí.

Habemos dos clases de payaso: el Augusto, en mi caso que llevo una base de color piel o rosada sobre gran parte de la cara y el cuello, mientras que los bordes de los ojos y de la boca los solemos pintar de blanco justamente para hacer las facciones más expresivas; y el que no se disfraza. Aunque todos son lo mismo.
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