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MORELIA, Mich., 23 de octubre de 2026.- Jorge Sistos Moreno, director del cortometraje El rostro, estrenado en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), consideró que el horror fue la manera adecuada de contar una historia sobre el narcotráfico y las desapariciones.
“Sentía yo esa necesidad de contar algo que no tenía sentido y darle sentido. Para mí, la ficción es el lugar de la posibilidad. Entonces, obviamente, los fantasmas no existen, pero la posibilidad de darle un sentido a una desaparición se puede explorar a través del horror”, dijo.
El cineasta explicó en entrevista con Quadratín que la figura del fantasma tiene una larga tradición narrativa, desde los griegos pasando por William Shakespeare, ya que representa a un personaje que regresa de la muerte a la vida para comunicar algo.
Sobre uno de los jump scares del cortometraje, contó que se inspiró en el shock que sintió al ver, a través de las noticias, una imagen de un rostro destrozado de uno de los normalistas del caso Ayotzinapa.
“Hay una cuestión muy fuerte, muy momentánea, que tiene que ver con algo físico horrible, que es el verdadero horror”, expresó.
Para Sistos Moreno, contar una historia terrible y dura no resulta suficiente si no se incorpora otro elemento que permita trascender el realismo. “El cine está para aprovechar la posibilidad de contar algo fuera de la realidad, a pesar de que la realidad esté ahí”, señaló.
En cuanto a los recursos cinematográficos para construir la atmósfera de terror del cortometraje, destacó que el diseño sonoro es fundamental.
Respecto a la investigación previa, explicó que su experiencia en el periodismo le permitió acercarse a la realidad de la violencia en México, a partir de acontecimientos como el descubrimiento del Rancho Izaguirre. A partir de la documentación de estos sucesos y de su propia intuición como cineasta, desarrolló el cortometraje.
“Fue muy fuerte. La intuición me llevó a un lugar en el que quizás no es preciso; también es mi construcción de un espacio y mi manera de contar una historia. Últimamente me he dejado llevar por mi intuición, que es una facultad humana que casi no se trabaja”, compartió.
Por su parte, los actores Nabil Uraga y Sabi Ramírez hablaron sobre el proceso de construcción de sus personajes y la manera en que se acercaron a una realidad marcada por la violencia.
Sabi Ramírez reveló que el tema lo atraviesa personalmente, ya que ha perdido amigos a causa de esta situación. Para construir a su personaje, integrante de un cártel que instruye a un recién reclutado en sus labores de vigilancia, buscó explorar sus motivaciones desde una perspectiva psicológica.
“Buscar ese porqué, por qué lo haces, por qué vas ahí. Que al final y al cabo para ellos es dinero fácil, pero fácil ¿hasta qué punto?, hasta llegar a estar muerto o que extorsionen a tu familia”, compartió.
El actor agregó que, como aficionado al cine de terror, le pareció interesante abordar la violencia desde este género y alejarse del realismo con el que habitualmente se representa.
En contraste, Nabil Uraga señaló que no ha vivido personalmente una situación de violencia similar, pero que interpretar personajes ajenos a su experiencia es uno de los aspectos que más le interesan de su profesión.
“Eso es lo que me llama como actor: estar en otras realidades o en otras vivencias que no son las mías”, afirmó.
El actor explicó que realizó un proceso de investigación sobre la situación actual de violencia mediante entrevistas, fotografías y notas, materiales que le permitieron comprender a su personaje como un ser humano dentro de su contexto y explorar su manera de relacionarse con los demás.
El cortometraje El Rostro, dirigido por Jorge Sistos Moreno, aborda la violencia del narcotráfico desde el género del horror, a través de una historia que explora el sinsentido de las desapariciones, el reclutamiento criminal y las consecuencias psicológicas de la violencia.
Mediante una atmósfera de terror, la producción busca construir una mirada que trascienda el realismo para dar forma a una realidad difícil de comprender.




