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MORELIA, Mich., 23 de septiembre de 2026.- Entre la tierra suelta del corral, el sombrero y el grito de ¡puerta!, el jaripeo ha sido por décadas el símbolo de la masculinidad más fuerte en Michoacán. Ese es el contraste que los directores Efraín Mojica y Rebecca Zweig decidieron explorar en su documental Jaripeo, selección oficial de la Sección de Documental Mexicano del Festival Internacional de Cine de Morelia 2026, y que ahora quieren llevar de regreso a donde nació: Penjamillo.
"Penjamillo es el centro del mundo", dijo Efraín Mojica en entrevista con Quadratín. El director creció en un ranchito a lado, San Antonio Carupo, y va a los jaripeos desde los seis años. En Navidad de 2018 invitó a Rebecca, extranjera y para quien el jaripeo era totalmente nuevo, a pasar las fiestas con su familia.
"Para mí me fascinó mucho, salí con muchas cuestiones de las formas de masculinidad que está en la comunidad", recordó ella. De esa curiosidad compartida nació Jaripeo.
A Efraín le interesaba hablar de qué es estar queer adentro de ese espacio; a Rebecca, el performance de género. Después de la pandemia empezaron a pensarlo en conjunto. Lograr la combinación no fue inmediato. "Mucho espacio, mucho tiempo, mucha observación", explicaron.
La clave fue conocer a las personas adecuadas y, sobre todo, a Joseph, el protagonista, que es una persona abiertamente gay, muy orgulloso de lo que hace, y al mismo tiempo una de las figuras más respetadas del pueblo: es presidente de la iglesia, tesorero de su municipalidad, organiza las fiestas, es instructor de zumba y coreógrafo de las danzas prehispánicas.
"Es una persona que el pueblo respeta mucho. Y con este orgullo que tiene, es como que esas contradicciones las rompe y hace mucho más fácil que se abra un diálogo", señalaron.
Para los directores, Jaripeo no busca contar otra historia de opresión queer en el espacio rural, de las que dicen "hay muchísimas". Quisieron mostrar lo que realmente vieron en Penjamillo: una apertura más compleja de lo que se imagina desde fuera.
En el baile final del documental, contaron, se ve a chicos agarrados de la mano y a chicas agarradas de la mano, sin agresión, sin miedo de ser abiertamente gay.
Visualmente, apostaron por un lente experimental. Las escenas más oníricas en Super 8 son, explican, "el subconsciente queer, la mirada del deseo", que remite a la belleza y serenidad del lugar y a la paz interna de sentirse cómodo con uno mismo.
Tras casi un año viajando por el mundo Jaripeo finalmente se presentará en México en el FICM. Y el plan es llevarlo a casa.
Confirmaron a Quadratín que harán una proyección al aire libre en el mismo Corral del Jaripeo donde grabaron, durante el Festival de Morelia. La fecha exacta está por definirse, en torno a sus funciones oficiales en Morelia, pero será una fiesta en Penjamillo.




