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MORELIA, Mich., 11 de diciembre de 2025.- Investigadores australianos llevan más de una década analizando piezas de ámbar halladas en Victoria, un yacimiento que conserva organismos de entre 42 y 40 millones de años.
Según Australian Geographic, este ámbar funciona como una auténtica cápsula del tiempo que permite observar cómo era la vida cuando Australia y la Antártida aún formaban parte de Gondwana y estaban cubiertas por bosques húmedos y cálidos.
En estas resinas fosilizadas se han encontrado mosquitos no picadores, crías de araña y hasta un par de moscas atrapadas en pleno apareamiento, un hallazgo extremadamente raro en el registro fósil. Investigadores citados por Australian Geographic señalan que varias de estas especies tienen descendientes vivos en Australia, lo que revela la persistencia de linajes que han sobrevivido millones de años.

El uso de tecnologías como el escaneo por sincrotrón ha permitido observar detalles internos de los organismos, desde estructuras de las alas hasta tejidos diminutos. Esta capacidad de análisis ofrece información clave sobre cómo funcionaban los ecosistemas antes de que Australia se separara definitivamente de la Antártida.
Hallazgos similares se han registrado en Sudamérica, como el depósito de ámbar mesozoico descubierto en Ecuador con más de veinte organismos preservados, reportado por Teleprensa. Estas evidencias refuerzan la presencia de bosques antiguos en distintas regiones de Gondwana y ayudan a reconstruir la historia biológica del hemisferio sur.
Para la ciencia, cada fragmento de ámbar abre una ventana al pasado. Más que fósiles, estos organismos atrapados revelan la evolución, resistencia y transformación de especies que han logrado sobrevivir a la ruptura de continentes y a profundos cambios climáticos.




