Recibirán Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón Medalla Filmoteca UNAM
MORELIA, Mich., 5 de julio de 2026.- Hubo un tiempo en que ver un partido de la Selección Mexicana era todo un acontecimiento. En muchos hogares no había televisión y quienes querían seguir el encuentro caminaban hasta la casa del vecino, de un familiar o del único comercio que tenía un aparato. En algunas comunidades incluso se cooperaba con unas monedas para que el dueño del televisor permitiera a todos disfrutar del partido.
La experiencia era completamente colectiva. Decenas de personas se reunían frente a una sola pantalla para celebrar un gol, lamentar una derrota o discutir cada jugada. El fútbol no solo se veía: se compartía.
Con el paso de los años llegaron la televisión a color, la transmisión por cable y la televisión satelital. Más tarde apareció el internet y, con él, una transformación que cambió para siempre la manera de consumir el deporte.
Hoy basta con sacar un teléfono celular del bolsillo para seguir un partido prácticamente desde cualquier lugar. Ya no es necesario esperar a llegar a casa ni reunirse frente a un televisor. Los aficionados pueden ver los encuentros en tiempo real desde el transporte público, una cafetería, la escuela o el trabajo, además de comentar cada jugada al instante en redes sociales.
Este cambio tecnológico también ha transformado a las nuevas generaciones de aficionados. Niñas, niños y adolescentes ya no solo siguen los partidos, sino también a sus jugadores favoritos mediante videos, publicaciones, entrevistas y contenido digital disponible las 24 horas.
Aunque la experiencia se ha vuelto más personal, el fútbol conserva su capacidad para unir a las personas. Si antes las familias y vecinos se reunían alrededor de un televisor, hoy miles de aficionados viven la misma emoción desde la pantalla de su celular, conectados por una pasión que sigue siendo la misma, aunque la forma de disfrutarla haya cambiado por completo.




