MORELIA, Mich., 15 de enero de 2019.- José Luis López Pedraza es un compositor michoacano que desde hace 30 años se dedica a la música. Aunque ha incursionado en distintos géneros, él prefiere la latinoamericana, el folclor, la michoacana tradicional, y alrededor de ello ha formado su vida.

Como muchos, dice, empezó su carrera en un coro, y ahí mismo comenzó a tocar la guitarra a los 14 años, “después de dos o tres años ya yo dirigía el coro”, asegura el compositor quien actualmente está casado con la cantante Rocío Vega y es autor de muchos temas que Rocío ofrece en sus presentaciones.

Cuando se dio cuenta que la música era lo suyo se inscribió en el Conservatorio de Música de Las Rosas, donde solo estuvo una temporada porque no pudo costearse los estudios. Antes de cumplir 20 años, con otro compañero del coro fue a buscar trabajo y cayeron en la peña El Colibrí, donde había un ambiente muy bohemio; ahí confluían todos los músicos, todos los grupos de música tradicional, de folclor, de latinoamericana y trova.

Ya en la peña se relacionaron con otras personas, y ahí conoció a Rolando López alias El Pollo y a Nicolás Lomelí, con quienes formó un trío llamado Guitarra vieja.

Después Rolando lo invitó a formar parte de un trío que se llamaba Los guitarreros, y en ese tiempo alternó su vida entre la peña y el grupo Los guitarreros. Tiempo después, hubo necesidad de salir del país y ahí surgió la idea con Rolando López para hacer un grupo que pudiera promocionar la música folklórica, latinoamericana y tradicional; en ese momento nació el grupo de Bola Suriana, que este 2019 cumple 30 años.

El proyecto de Bola Suriana fue un gran terreno donde sembrar, experimentar y aprender para José Luis, “poco a poco me fue naciendo la necesidad de decir algo, de hacer la propia versión de lo que uno ha aprendido, de las cosas que uno ha escuchado, de lo que uno ve en el entorno, y ahí empezó mi carrera como compositor, hace rededor de 20 años quizá un poco más”.

El compositor relata que en la Bola Suriana empezaron a cantar y a tocar canciones de él. En el grupo dejó alrededor de 35 composiciones, “y algunas otras más que nunca se grabaron pero sí se tocaban… deben ser alrededor de 40 canciones”, corrige.

Explica que actualmente acompaña a su esposa Rocío Vega a quien le ha compuesto una gran cantidad de canciones y con quien presenta proyectos y propuestas para poder seguir creciendo. Ha tenido acceso a becas y a programas de apoyo para seguir con su carrera, y por ahora es beneficiario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Michoacán (Pecdam), desde donde va a presentar por primera vez un trabajo musical sin letra; es sobre música tradicional mexicana con algo muy de él.

“Todavía no muchas”, dice el compositor cuando se le cuestiona cuántos temas ha compuesto a lo largo de su vida. Señala que son alrededor de 150. Expone que ahora está trabajando en compilar y exponer sus canciones, quiere abrir el panorama y que se conozca más su trabajo, “que se cante, para eso es”.

La mayoría de sus composiciones tiene que ver con el entorno social, indica. Temas como ecología, migración, educación y tradición, forman parte de sus canciones; “he tratado de hacer canciones que puedan decir algo, que aborden algo que puedan aportar a la sociedad, en su mayoría todo está con esa visión; más que volverme famoso yo quisiera que se escucharan pero en un entorno cultural y educativo”.

El proceso creativo lo basa en voltear a ver lo que está pasando en la sociedad, lo que está pasando en el país e incluso a nivel mundial, “luego las canciones de amor románticas no me salen la verdad, yo soy del amor, también hice algunas y no me han quedado tan mal pero las cosas que realmente me motivan y que me digan algo son cosas más sociales”.

“Hay mucho que hacer en este país, a los niños les debemos mucho; hay una deuda con los niños y con los jóvenes en cuanto a música y en cuanto a lo que se escucha”, dice, y explica que hay un tema de concientización, lo que no implica poder tratarse de una manera bella.

También recomienda escuchar música porque eso nutre en su caso escucha bastante temas latinoamericanos folklóricos y también le gusta la música clásica, “si voy a hacer un huapango no me voy tanto a lo tradicional, exactamente como decir: ‘esto es el huapango y tiene que estar encuadrado así’. A lo mejor en ese mismo huapango me den ideas de Sudamérica y las meto ya no me encuadro tanto estrictamente a lo que es tradicional”.

Sus referentes en cuanto a composición son Alfredo Zitarrosa, Joan Manuel Serrat, Víctor Jara, Violeta Parra, Carlos Mejía Godoy y Alí Primera, quienes han sido sus formadores. Desde chico, dice, ha escuchado a Óscar Chávez, a Amparo Ochoa, a Mercedes Sosa, a Atahualpa Yupanqui y a un sinfín de cantantes. Reconoce que ahora han surgido cantantes también muy interesantes.

Dentro de su universo de composiciones escoge tres. La primera es Canción por el agua, un tema que grabaron con Bola Suriana, le gustó mucho cómo quedó la orquestación y su llamado a la conciencia, al cuidado del entorno, del agua y de los recursos naturales. La realizó hace unos 15 años.

Otra más es una que le compuso a su esposa, se llama La mujer de mi país, es un tema que es una rúbrica de un trabajo que se está haciendo con la cantante sobre mujeres mexicanas, ya se grabó el primer volumen, se llama Insurgentes y Soldaderas, el segundo será sobre Mujeres Michoacanas, y el tercero será sobre Mujeres Mexicanas.

La tercera canción que resalta es una que compuso para la película La voz de un sueño, que está basada en la vida de la cantante Rocío Vega. La canción se llama Aquí donde nací, y habla sobre lo que ha ido pasando, cuando uno nació cómo era la situación y cómo es ahora, lo que se ha ganado, las libertades que tenemos en la Constitución, que tenemos como mexicanos, pero que no podemos vivir por cuestiones políticas, por cuestiones de crimen organizado o lo que sea, pero de pronto uno se siente encerrado no hay libertad de andar en el país… de eso habla la canción”, expresa.