MORELIA, Mich., 19 de agosto de 2019.- Morelia carece de un mercado de consumo de la fotografía profesional y comercial, que limita las posibilidades de desarrollo para creadores en esta área, señaló Guillermo Wusterhaus Cortés, fotógrafo.

Destacó que en la capital michoacana pervive el interés, especialmente en el sector estudiantil, por aprender fotografía; sin embargo, no se cuenta con un público dispuesto a pagar por los productos de esta actividad, en tanto que este mercado es “casi nulo” en el resto del estado.

“Las entidades donde se hace, en la actualidad, mejor fotografía y que tienen festivales, encuentros y foros especializados, como Jalisco, Nuevo León, Ciudad de México, Puebla y Querétaro, son, coincidentemente donde se tiene una mayor actividad comercial e industrial”, refirió Wusterhaus Cortés.

Por su parte, los profesionales dedicados a los eventos sociales “tampoco la tienen regalada, tienen que batallar”, ya que incluso en este segmento es bajo el consumo de imágenes creadas con calidad.

Son las redes sociales y el ciberespacio “casi el único espacio” donde tiene cabida la fotografía profesional generada en la capital del estado, ya que ésta adolece de foros y espacios destinados a la exposición y colocación de las creaciones.

“Morelia tiene una gran historia en la enseñanza de la fotografía con ciencia y con conciencia, más de 130 años, desde que se abrió la primera escuela especializada, en la etapa del Porfiriato, pero ahora tenemos más cantidad que calidad, para el consumo inmediato, donde el 99 por ciento de las imágenes se genera por placer, recuerdo y sin la conciencia de que estamos repitiendo iconos”, expresó Guillermo Wusterhaus.

Para revertir esta condición, se precisa de la formación de públicos que dispongan de los conocimientos suficientes para valorar y apreciar el trabajo detrás de una imagen fotográfica, así como para efectuar su consumo.

“Tenemos que conocer, entre más sepamos, mejor valoramos y más ganas tenemos de contar con una fotografía, que no sea nuestra, hecha con calidad, tenemos que incentivar el consumo cultural, porque mientras eso no suceda no podremos producir fotografía profesional a escala comercial”, concluyó Wusterhaus Cortés.