MORELIA, Mich., 13 de julio de 2018.-Definida por el propio autor de la obra, como un proceso de investigación y de experimentación con la pintura, se presenta este viernes en el Centro Cultural Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro, la exposición En busca del tiempo perdido, autoría de Pablo Querea, con una serie de pinturas retrospectivas relacionadas con el dolor.

En entrevista para Quadratín, Pablo Querea explicó que esta exposición que realizara en Pátzcuaro y que estará hasta el próximo 19 de agosto, es un proceso de investigación, de experimentación con la pintura; “yo me dedico a la gráfica, al dibujo más que nada; la estampa o el grabado es una extensión del dibujo, y a lo que me dedico es al dibujo aunque lo haga en metal, en madera o en cualquier otro material”, expuso.

“Me asumo como dibujante y entrar en el proceso de pintura termina siendo toda una odisea porque no tomé clases de pintura cuando estaba en la escuela, no tuve un acercamiento fuerte con pintores, todo lo que sé de pintura lo he ido investigando con amigos, preguntándole a personas que pintan ‘cómo haces esto, por qué esto’, el chiste es que yo quiero pintar y quiero empezar a hacer cosas de pintura”, externo Querea, quien dijo que eso se va a ver en la exposición.

Recalcó que esas pinturas que expondrá en el ex Jesuita son parte de ese proceso de cambio del dibujo a la pintura; “al principio hay algunas pinturas que parecen dibujos hechos con pincel, esa transición me ha costado cierto tiempo pero hay un montón de pinturas y de dibujos que valían la pena presentar, entonces platicando con Raúl (Gordillo Calderón, director del ex Jesuita de Pátzcuaro), quien ha estado muy pendiente y ha estado apoyando, me sugirió que podía exponer este proceso en el Jesuita”.

Pablo Querea informó que dos jóvenes egresados de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) de la UNAM campus Morelia; Pamela Pineda Viñas y Diego Rodríguez Arce, son los curadores de la muestra; “van a presentar una forma de entender este proceso y el cambio”, aseguró y dijo que como todo su trabajo que es muy introspectivo, estas pinturas también lo serán, y tienen que ver con el dolor.

Explicó que siempre trabaja retrato, “luego me dicen ‘son caras’, no, para mí no son caras, son retratos, es una forma de retratar una emoción y la emoción principales el dolor, es lo que yo trabajo, esa búsqueda de identidad tiene que ver con un proceso doloroso de no tener unas bases identitarias sólidas; estamos perdidos en este limbo de un país que te niega”.

Aborda el dolor desde el 2010 que ganó el Premio Efraín Vargas con un trabajo titulado Sicario, morir matando, el cual presentó para el Centenario de la Revolución Mexicana y el Bicentenario de la Identidad de México. 

El artista visual indicó que en ese trabajo del 2010 sintió “como una preocupación social y una preocupación por el contexto, y tratando de representar esa angustia social que me genera a mí; ese estrés en mis imágenes, de lo que tiene que ver con el dolor específicamente”.

Sobre lo expuesto, Pablo Querea refirió que son cinco pinturas de formato mediano de metro y medio por metro y medio, 15 pinturas de formato mediano con tamaños variados, algunas de 20 por 20 centimetros, otras de 10 por 10.

Manifestó que aún no está seguro de  cuántas pinturas van a ser en total las que se presentarán en el Jesuita, porque él no está incluido en el proceso curatorial por respeto al trabajo de los jóvenes, “de qué es lo que eligen, qué es lo que van a presentar y cómo se va a dar esta exposición al final”.