MORELIA, Mich., 7 de mayo de 2021.- Hay conceptos muy propios de la pirekua, es una manera de expresar sentimientos con sus propias herramientas, y aún falta mucho por investigar estas metáforas, señaló Néstor Dimas, músico y profesor, durante la charla La pirekua tradicional: reconociendo nuestra identidad y riqueza cultural.

La pirekua es un tema controversial, dijo de entrada el moderador Luis Esteban Huacuz, quien es técnico académico de la ENES, UNAM Morelia, esto porque “goza de una gran diversidad cultural, de variantes musicales, posturas teóricas que connotan en conjunto, en un medio de expresión artística oral que está dotado de una carga cultural que representa la riqueza e identidad de un pueblo indígena”.

Si bien, dijo, las letras recurren a símbolos de la vida diaria, comunitaria, un legado artístico que se ha transmitido de generación en generación, es una expresión viva que da identidad, y es un medio de comunicación para más de 100 mil purépechas.

En su momento, Rocío Próspero, pireri con una trayectoria de más de 40 años y licenciada en Historia, manifestó que la pirekua era para ella música y canto; “simplemente en eso lo traduciría, es el canto del pueblo purépecha”, expresó.

Néstor Dimas, miembro del grupo pireri Los hermanos Dimas, de Santa Fe de la Laguna y maestro de estudios étnicos, manifestó, primero en purépecha y después en español, que para él la pirekua, desde adentro, era el sentimiento que nace del corazón y que se quiere cantar a alguien, se le compone a alguien o se canta algo para dar a conocer lo que se siente, lo que se está viviendo.

Por su parte, Ismael García Marcelino, escritor,  periodista y profesor de lengua purépecha, aseveró que no se va a hablar de la pirekua como rasgo cultural ni se va hablar de su sustracción del ámbito comunitario, cuando inmediatamente se instala como un giro ornamental de la escenografía que suele completar el discurso de la riqueza cultural de los indígenas, o de Michoacán, indicó. En ese sentido, de alguna manera, dijo, hasta El Buki es un pireri y esto es triste.

Dijo que tampoco se puede hablar de la pirekua desde un discurso dulce y angulado, “porque luego se cae muy pronto y solito, en cuanto se activa el interruptor del teatro Matamoros, en cuanto los reflectores se apagaron y las cámaras ya no están, y el gober, después de empujar a un manifestante, tampoco está ya, se va a cenar, en cuanto pasa eso, se cae la mentirota, y aflora cruda y verdadera pobreza del indígena, aunque cante”.

El indígena que pide dinero en las calles dijo, que no tiene servicios educación y salud en su pueblo, que tiene que emigrar.

Tampoco vamos a hablar, dijo, del enamoramiento de nuestra propia cultura, que va acabar por convertir a muchos en turistas en su propio pueblo, de eso tampoco se puede hablar, dijo, ni de la pirekua como una expresión artística en aras de la fama y la popularidad, porque ese fenómeno se está viendo que coloca a la pirekua en la categoría de producto.

García Marcelino abordó a la pirekua desde el punto de vista de la creación, y en este sentido, expresó que los tres participantes en la charla tendrían que quitarse el sombrero para reverenciar a pireris como Teodoro Vicente Lemus, Aureliano Santiago, Taurino Murillo, Francisco Hernández, Juan Victoriano,  Domitilo Alonso, Santos Campos, y Agapito Secundino entre otros.

Por su parte, Néstor Dimas dijo wue deben entenderse las metáforas de las pirekuas, y en muchos casos no es que el compositor esté hablando de alcohol o de irse a tomar, sino de otros conceptos donde se remarca el sentimiento, el desamor, la no correspondencia de sentimientos, se está hablando de la pirekua tradicional, dejó en claro, y de los conceptos que pueden definir cuál es su idea y su pensamiento.

Los conceptos son los que definen a la pirekua, dijo, la manera de expresar sentimientos con herramientas propias, expresó, y dijo que aún faltaba mucho por investigar esta situación de las metáforas, muchos conceptos que van más allá de la simple comparación; son cuestiones muy particulares que tienen que ver con la situación de la lengua.

En una segunda participación, Rocío indicó que el conversatorio tiene un tipo de público que no es necesariamente al que busca llegar la charla, porque se están viendo posturas diferentes sobre la realidad que se puede vivir con los pireris, pero también de las características muy propias del canto purépecha, de la belleza de esta música. Sugirió no hablar de lo malo, lo feo y lo trágico, que tiene mucho y se pueden hacer señalamientos.

En ese contexto, externó que alguna vez le dijeron que ella no cantaba ni era pireri, porque era mujer, para empezar, y no era purépecha ni hablante de la lengua purépecha. Aclaró que no debería de ser descalificada porque nadie tiene ese derecho; “es una cuestión de discriminación”, indicó y aseveró que a ella se le discrimina y se le disocia de la música.