La “toma” de escuelas, por los propios alumnos, para exigir la venta de Sabritas, Coca Cola y Maruchan en las cooperativas escolares, se antoja inverosímil pero ocurrió en varios planteles, como la Secundaria Técnica 3 de esta capital, cuando se inició la promoción de cambio de cultura hacia estilos de vida saludables para prevenir la obesidad infantil y juvenil. A los promotores llegaron a correrlos a pedradas chamacos de escuelas en rebeldía, ante la prohibición de la venta de alimentos y bebidas de bajo o nulo valor nutricional y alto contenido calórico en las tiendas escolares, lo cual ha generado un mercado negro propiciado por los propios padres de familia. “Me ha tocado ver que madres de familia le traen la Coca al niño y no podemos hacer gran cosa porque la Coca viene de fuera y la gran sorpresa fue que los niños traen en sus “topers” las Sabritas, acusó la directora de la escuela primaria Madero y Pino Suárez, Hortensia Alcaraz Andrade.