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MORELIA, Mich., 22 de septiembre de 2026.- A través de su documental Buenos días, buenas noches, buenas tardes, el cineasta michoacano Adrián González-Camargo busca generar conciencia sobre la importancia de atender la salud mental y, en particular, reconocer oportunamente los signos del Alzheimer, además de visibilizar los retos que implica vivir y cuidar a una persona con esta enfermedad.
El documental sigue la vida de Carolina, una mujer que vive con Alzheimer, desde la perspectiva de su hijo Agustín y su nuera Berenice, quienes se convierten en sus cuidadores y enfrentan los cambios y desafíos que implica acompañarla durante el proceso de la enfermedad.
En entrevista, González-Camargo consideró que la salud mental suele ocupar uno de los últimos lugares entre las preocupaciones relacionadas con la salud, ya sea por desconocimiento o por temor a enfrentar los problemas que pueden presentarse.
Explicó que algunas conductas en las personas mayores pueden atribuirse simplemente a la edad, al estrés o a otros factores, cuando en realidad podrían ser señales de un problema que requiere atención.
“Muchas veces a personas de la tercera edad ni siquiera decimos que a ella se le va la onda, pues por la edad, o porque toma mucho, o por estrés, cuando a lo mejor puede ser síntoma de algo más grave”, señaló.
Por ello, afirmó que uno de los propósitos del documental es convertirse en un “campanazo” para quienes tengan cerca una historia similar y motivarlos a prestar atención a las señales relacionadas con la salud mental.
González-Camargo consideró que la dificultad para atender estos problemas también está relacionada con las condiciones sociales y económicas, pues existen sectores de la población que viven en una situación de supervivencia y, ante la necesidad de cubrir requerimientos básicos, dejan de lado otras necesidades.
El cineasta también destacó el contraste generacional en la manera de abordar la salud mental. Recordó que para quienes nacieron en las décadas de 1970 y 1980 no era tan común acudir con un psicólogo o buscar apoyo especializado, mientras que entre las generaciones más jóvenes existe una mayor apertura hacia la terapia y otras formas de atención.
“Venimos de generaciones que no tenían ni idea, o que simplemente evadían cuando había un problema, incluso era un estigma decir: voy al psicólogo, es que estoy loco, está loca”, apuntó.
En ese sentido, señaló que espera que Buenos días, buenas noches, buenas tardes contribuya a acercar a distintas generaciones y a generar una conversación sobre la necesidad de atender la salud mental.
La realización del documental también representó retos para el equipo, al tratarse de una producción independiente. González-Camargo explicó que tuvieron que administrar cuidadosamente el tiempo, planificar el rodaje y ser asertivos para poder desarrollar el proyecto.
Sin embargo, destacó la disposición de Agustín y Berenice, quienes les permitieron entrar a su casa y compartir parte de su vida para realizar la filmación.
El director, quien comenzó a realizar largometrajes en 2013, explicó que cada nueva película representa para él un reto distinto y una oportunidad para explorar otras historias y geografías, aunque mantiene su vínculo con Michoacán.
“Obviamente no quiere decir que no vuelva a filmar Michoacán, es un estado que quiero mucho, una ciudad que quiero mucho, pero luego la curiosidad ahí pica”, comentó.
González-Camargo sostuvo que abordar problemáticas como la salud mental desde el cine no debe limitarse a visibilizarlas, sino que debe contribuir a generar acciones.
“Visibilizarlo nada más para que todos digamos, sí existe el problema, tenemos que tomar acción”, subrayó.
Buenos días, buenas noches, buenas tardes tendrá presencia en el Festival Internacional de Cine de Morelia y posteriormente participará en DocsMX, además de que el director prevé buscar otros festivales para continuar con el recorrido del documental.
Finalmente, González-Camargo invitó al público a acudir a las funciones durante el festival y confió en que la película pueda generar inquietud entre los espectadores y, particularmente, que quienes se sientan identificados con alguna situación puedan recibir ese “campanazo de la realidad” y buscar atención.




