MORELIA, Mich., 21 de marzo de 2018.- En México no existe una legislación que regule la necesidad del uso de animales en la experimentación, tampoco un control de a cuántos individuos se utilizan y los investigadores se oponen a que haya una legislación al respecto; estas posturas radicales poco abonan al avance del bienestar de los animales de laboratorio, afirmó la investigadora Beatriz Salas García, durante el Café Nicolaita Ciencia Abierta.

De acuerdo a un comunicado de prensa, con el tema de la Ética en la experimentación con animales, este evento catorcenal organizado por la Coordinación de la Investigación Científica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, reunió a dos investigadoras que en su trayectoria profesional han utilizado animales para sus experimentos y a la doctora en Antropología, Ana Cristina Ramírez Barreto; moderadas por el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas “Luis Villoro”, Eduardo González Di Pierro, quienes disertaron sobre la necesidad real de utilizar animales en la experimentación para el beneficio de los seres humanos, la adecuada regulación y la utilidad del conocimiento fruto de la misma.

Beatriz Salas García, investigadora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, cuya línea de trabajo se centra en la mejora del bienestar y calidad de carne de pequeños rumiantes (ovinos y caprinos) e impulsora de lo que en breve será el Comité de Bioética de la Casa de Hidalgo, manifestó que es necesario utilizar animales como sujetos de prueba en muchos casos para dar validez a una investigación y que por desgracia en nuestro país, lejos de existir un protocolo para el tratamiento de estos seres vivos, los científicos optan por no hacer investigaciones del todo antes de someterse a una regulación.

Es urgente que se diseñe un marco que analice la necesidad, novedad y aportación al conocimiento de un proyecto de investigación que requiera animales, pero sobre todo, falta una formación ética en torno al trato a los animales, que debe iniciar desde las universidades y en casa desde temprana edad con los niños, destacó.

La escalada de violencia en la que México está inmerso -dijo Salas García- es prueba de que faltan principios éticos básicos en las personas que no dudan en maltratar mujeres, niños, ancianos, personas con discapacidad o rasgos raciales o ideológicos diferentes a los propios, por lo que mientras no se supere esta carencia de valores, poco se podrá avanzar en el tema del maltrato animal, dentro o fuera de un laboratorio de investigación.

Esperanza Meléndez Herrera, investigadora doctorada en Ciencias Biomédicas por el Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México, con dos estancias posdoctorales en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, de la UNAM, también habló de la importancia de utilizar animales para la investigación científica, sin embargo, acotó que debe haber una revisión del modelo de investigación y la determinación de si el conocimiento que se obtendrá es útil para la humanidad.

Adscrita actualmente al INIRENA, con proyectos de investigación que involucran ratas y tortugas marinas, en la búsqueda de formas para regenerar la médula espinal y las características neuroquímicas del procesamiento de información magnetoceptiva, Meléndez Herrera dijo que debe procurarse una investigación de calidad, entendida como aquella que es digna de publicarse en revistas científicas indizadas y aporta nuevos conocimientos útiles, que pueda en etapas posteriores utilizar tejidos in vitro y no animales, además de cumplir con un protocolo sobre el tratamiento de organismos vivos durante la experimentación como alimentación y clima adecuado, además de minimizar el dolor infringido.

Cristina Ramírez Barreto, egresada de la Casa de Hidalgo con doctorado en Antropología Social, investigadora y docente de tiempo completo, integrante del Consejo Científico y evaluadora de las revistas de Antropología Iberoamericana y Devenires, sostuvo durante la charla una postura de reflexión sobre el derecho del ser humano a dominar sobre el resto de las especies animales, aún con todas las coincidencias que existen sobre todo entre mamíferos y seres humanos.

Sin ser la más radical de las posturas -afirmó- se sabe que los humanos de facto tienen un dominio sobre el territorio y la vida que existe, lo cual no le da derecho a disponer de la vida de otros.

En el campo de la investigación y concretamente dentro de un Comité de Bioética, es indispensable la mirada del filósofo para determinar la necesidad desde el punto de vista ético de realizar un experimento que involucra animales y que quizás no conduce a ningún conocimiento relevante y no busca el bienestar del animal en una etapa posterior, no analiza sus derechos a la vida sana.

Es fundamental la justificación del diseño experimental, destacó la filósofa Ramírez Barreto, concluyó la especialista en temas de Género, Filosofía de la Cultura, Antropología Filosófica, Social y el estudio de las relaciones entre humanos y otros animales (Antrozoología).