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MORELIA, Mich., 2 de septiembre de 2026.- La Luna tendrá una cita con millones de personas de todo el mundo. El próximo 19 de septiembre se celebrará la Noche Internacional de Observación de la Luna, una jornada dedicada a mirar nuestro satélite natural, descubrir sus secretos y recordar que, aunque parece cercana, todavía guarda enormes misterios.
De acuerdo con la NASA, la celebración reúne cada año a personas de distintos países para acercarse a la ciencia y exploración lunar mediante observaciones, actividades educativas, arte y otras experiencias. La iniciativa está abierta a todo público y permite participar desde un evento organizado, desde casa o simplemente dedicando unos minutos a contemplar el cielo.
La fecha responde a una razón astronómica. La jornada se realiza cerca de la fase de cuarto creciente, cuando las condiciones permiten apreciar con mayor facilidad distintos accidentes de la superficie lunar. En particular, la zona conocida como terminador, que divide la parte iluminada de la oscura, genera sombras que hacen destacar cráteres, montañas y desniveles del terreno.
Para esta edición, la NASA elaboró mapas lunares especiales que permiten identificar algunas de las regiones más interesantes del satélite. Entre ellas aparecen 15 mares lunares, enormes llanuras de basalto creadas por antiguas erupciones volcánicas. Su nombre puede resultar engañoso, pues durante siglos los observadores pensaron que aquellas manchas oscuras eran verdaderos mares de agua.
La Luna también puede convertirse esa noche en un mapa de la historia espacial. Los materiales de observación de 2026 señalan distintos puntos de interés, incluidos lugares relacionados con las misiones Apollo. Seis expediciones tripuladas llevaron a 12 astronautas a caminar sobre la superficie lunar entre 1969 y 1972, en uno de los capítulos más importantes de la exploración espacial.
Pero cada cráter que se observa cuenta una historia mucho más antigua. La superficie lunar conserva las marcas de impactos ocurridos durante miles de millones de años y, al no tener una atmósfera como la terrestre, lluvia o viento que modifiquen constantemente su paisaje, muchas de esas huellas permanecen prácticamente intactas. Por eso, estudiar la Luna también permite reconstruir parte de la historia del Sistema Solar.
Quienes quieran participar no necesitan ser expertos en astronomía ni tener un telescopio. La observación puede hacerse a simple vista, aunque unos binoculares permiten distinguir más detalles y un telescopio ofrece una vista mucho más cercana. También existen otras formas de sumarse, como tomar fotografías, realizar dibujos, participar en actividades educativas o asistir a eventos organizados por comunidades astronómicas.
La Noche Internacional de Observación de la Luna comenzó en 2010 y se convirtió en una celebración que conecta la curiosidad científica con la fascinación que la humanidad ha sentido por la Luna durante siglos. Este 19 de septiembre, mirar hacia arriba será también una oportunidad para reconocer que detrás de esas manchas luminosas hay antiguos volcanes, enormes cráteres, montañas y los vestigios de algunas de las mayores hazañas de la exploración humana.




