Desigualdad y gentrificación, efectos de Pueblos Mágicos, señala estudio
MORELIA, Mich., 21 de mayo de 2026.- A nivel mundial más de 350 millones de personas padecen de trastornos de ansiedad relacionados con el estrés crónico, y muchas veces cuando hablamos de estrés nos referimos a momentos incómodos que nos alteran prolongadamente y que nos afecta en la cotidianidad; sin embargo hay que identificar que hay estrés positivo y negativo.
El 30 de marzo la Organización Mundial de la Salud en su página oficial publicó una serie de preguntas y respuestas para conocer más sobre el estrés, a lo que describe que: se puede definir el estrés como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil.
"Todas las personas tenemos un cierto grado de estrés, ya que se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos. Es la forma en que reaccionamos el estrés lo que marca el modo en que afecta a nuestro bienestar”.
Pero de acuerdo al Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en su artículo publicado en 2020, existen dos tipos de estrés y así los describe:
1.- Estrés positivo: es aquel estrés donde el individuo interacciona con su estresor de una manera óptima, ayudando a su mente y cuerpo a sentir alegría, bienestar y equilibrio. Es aquel en el que las tensiones vividas ven su recompensa en algún motivo personal o profesional. Quien lo padece se caracteriza por ser creativo y estar siempre motivado.
2.- Estrés negativo: es aquel que es perjudicante o desagradable ya que produce una sobrecarga de trabajo que ocasiona un desequilibrio fisiológico o psicológico que disminuye la productividad del individuo, provoca enfermedades y acelera el envejecimiento. La vida cotidiana está llena de estresantes negativos, como un mal ambiente laboral, problemas familiares, una pérdida, etcétera.
Dentro de las preguntas y respuestas de la OMS destaca que cuando tenemos estrés resulta difícil relajarnos y concentrarnos, y podemos sentirnos ansiosos o irritables. Además, el estrés puede causar dolor de cabeza o de otras partes del cuerpo, malestar gástrico, dificultades para dormir o alteraciones del apetito (comer más o menos de la cuenta) inclusive podría derivar en el uso de sustancias nocivas y hasta psicotrópicas que afectan la salud.
Este también puede generar en un impacto negativo en la salud mental como depresión, ansiedad.
Finalmente, en UNAM Global Ingrid Vargas Huicochea, coordinadora de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM explica que cada persona reacciona diferentes a diferentes eventos de estrés.
“Con el estrés se liberan diversas sustancias neuroquímicas; una de las principales es la hormona cortisol, que eleva la presión arterial y los niveles de glucosa en la sangre para preparar al organismo ante una situación de peligro o amenaza. Cuando una persona padece un estrés prolongado o patológico, el cortisol no desaparece y, como determinadas áreas cerebrales son particularmente sensibles a él, algunas funciones mentales, entre las cuales destacan la atención, la concentración y la memoria, comienzan a deteriorarse. Cuando este deterioro progresa, la parte emocional también puede alterarse. Y dependiendo de la vulnerabilidad de cada cerebro, unos individuos se inclinarán hacia la ansiedad y otros hacia la depresión”.




