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MORELIA, Mich., 2 de marzo de 2026.- El volcán Popocatépetl no duerme. En 2026 mantiene una actividad constante con exhalaciones de vapor, gases y ceniza, además de tremores internos que son monitoreados las 24 horas. El semáforo volcánico permanece en Amarillo Fase 2, lo que implica explosiones menores a moderadas y posible caída de ceniza en estados del centro del país, pero sin señales inmediatas de una erupción mayor.
Con más de 5,400 metros de altura y a pocos kilómetros de zonas densamente pobladas, el llamado Don Goyo es uno de los volcanes más vigilados del continente. Millones de personas viven en su zona de influencia, por lo que cada cambio en su comportamiento es analizado con detalle por especialistas.
La vigilancia ya no ocurre solo desde tierra. En 2026, México reforzó el monitoreo con tecnología satelital que permite observar cambios térmicos, emisiones de ceniza y variaciones en el cráter casi en tiempo real. Esta información complementa los sistemas tradicionales instalados alrededor del volcán.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres y el Instituto de Geofísica de la UNAM coordinan el seguimiento científico mediante redes sísmicas, cámaras de alta precisión y análisis de gases. Cada vibración y cada columna de humo se registran y se estudian para detectar posibles señales de alerta.
Además, investigadores de la UNAM han desarrollado modelos tridimensionales del interior del volcán utilizando inteligencia artificial y miles de datos sísmicos acumulados durante años. Esta radiografía digital permite entender mejor la estructura de sus conductos y cámaras magmáticas.
Aunque la ciencia aún no puede predecir el día exacto de una erupción, la combinación de monitoreo terrestre, observación satelital y análisis con IA coloca a México en una nueva etapa de prevención. Mientras el Popocatépetl sigue respirando, la tecnología avanza para anticiparse a sus movimientos.




