Van por el robot campeón; alista ICTI batalla tecnológica en Morelia
MORELIA, Mich., 11 de febrero de 2026.- Durante más de diez años, científicos buscaron a uno de los animales más raros de California sin poder tocarlo siquiera. Hasta ahora. En enero, biólogos lograron capturar y colocar un collar GPS a un zorro rojo de Sierra Nevada, una subespecie en peligro crítico de extinción de la que quedan menos de 50 ejemplares. El logro rompe una década de intentos fallidos y abre por primera vez una ventana directa a la vida secreta de este esquivo carnívoro de alta montaña.
El zorro rojo de Sierra Nevada (Vulpes vulpes necator) vive en algunos de los paisajes más extremos del estado, a miles de metros de altitud, donde la nieve cubre el suelo gran parte del año. A diferencia de otros zorros, está adaptado al frío intenso y al terreno alpino, con patas cubiertas de pelo para caminar sobre superficies heladas. Su comportamiento discreto lo convirtió durante décadas en un auténtico fantasma de la montaña, al punto de que muchos especialistas llegaron a pensar que había desaparecido de amplias zonas.
La captura ocurrió en el sur de la Sierra Nevada, cerca de Mammoth Lakes, tras un largo trabajo que incluyó cámaras trampa, análisis genéticos y años de rastreo en zonas remotas. Una vez localizado, el equipo colocó el collar satelital, evaluó su salud y lo liberó rápidamente. Todo el procedimiento fue diseñado para reducir al mínimo el estrés del animal y asegurar su regreso inmediato a la naturaleza.
El pequeño dispositivo marcará un antes y un después en su conservación. Por primera vez, los científicos podrán seguir sus movimientos, conocer sus rutas, áreas de descanso y posibles sitios de reproducción. Estos datos permitirán proteger hábitats clave y entender cómo enfrenta amenazas como el cambio climático, la fragmentación del territorio y el aislamiento poblacional, factores que hoy ponen en riesgo su supervivencia.
Con una población extremadamente reducida y baja diversidad genética, cada individuo cuenta. Este zorro, que durante años escapó incluso de la mirada humana, ahora envía señales desde las alturas que podrían definir el futuro de su especie. Más que un collar GPS, lleva una oportunidad: la de transformar el misterio en conocimiento y el conocimiento en esperanza.