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MORELIA, Mich., 9 de julio de 2026.- El estrés diario cada vez más constante, el enojo, la desesperación y la irritabilidad, son algunos de los efectos que causa la poca tolerancia a la frustración que la población presenta, incluso ya desde edades muy tempranas.
La intolerancia a esta sensación anímica tiene diversos factores y ya no solo es común en adultos, sino también en menores de edad que son expuestos de manera frecuente a dispositivos tecnológicos, principalmente.
En entrevista para Quadratín, la psicóloga Laura Amador señaló que en el caso de los pequeños, la poca tolerancia a la frustración se deriva de un contacto cada vez más severo a pantallas como celulares o tabletas, que padres dejan para entretenerlos mientras realizan ellos otras actividades en casa o en el trabajo.
Pero aclaró que la baja tolerancia a la frustración no viene acompañada solamente de la sobreexposición a las pantallas, sino viene acompañado de otros elementos, sobre todo con el tema de la crianza, pues un niño que no juega a temprana edad con pantallas no tendrá este problema, pero si se le prestan dispositivos, los padres deben enfatizarle que será por un tiempo breve, no prolongado, y enseñándole a manejar poco a poco sus emociones.
"Un niño al que desde pequeño se le va enseñando a través de la crianza a tener tolerancia a la frustración cuando se expone de sobremanera a las pantallas va a poder regular mejor su conducta, en comparación con aquel niño al que nunca se le enseñó eso, y va a repercutir de manera negativa.
"Pero no solamente la sobreexposición tiene que ver con esta intolerancia a la frustración, sino que hay otros elementos asociados, la sobreexposición solo es un factor de riesgo, no por sí solo el causante, y se genera cuando el menor busca una recompensa de manera inmediata, y cuando no lo logra entra en desesperación.
"Cuando no se tiene la recompensa inmediata genera estrés, frustración y hasta enojo. Es importante prevenir y regular en este caso el uso de dispositivos a corta edad, y para detectar que un menor de edad ya es intolerable a la frustración es cuando cae en berrinches, modifican sus hábitos alimentarios, duerme menos por el uso de las pantallas".
La especialista comentó que un niño, cuando está sobreexpuesto a pantallas desarrolla estrés cuando en algún juego no logra el objetivo que se le plantea, o cuando quiere usar el aparato y los padres se lo niegan sin explicarle previamente que hay horarios para ello y reacciona violentamente o con un berrinche.
Por ello consideró fundamental tomar como premisa el que un menor de edad no debe usar dispositivos electrónicos, y si se va a caer en esa práctica, dejar en claro las restricciones a las que habrá de apegarse para que no exista chantaje allmentonde querer usarlo.
En contraparte, dijo, es importante que los padres busquen espacios de tiempo para fomentar en los menores recurrir a juegos de mesa, dibujar, colorear, memoramas o armar rompecabezas u otras dinámicas que lo alejen del entretenimiento fácil que puede significar el uso de dispositivos, porque a corta edad los niños no saben controlar sus emociones.
Un adulto sobreexpuesto a pantallas o dispositivos tecnológicos también pueden desarrollar este sentimiento de intolerancia a la frustración, aunque puede ser más común manejarla, sin embargo, en la actualidad el escenario es caótico.
Un adulto que tiene baja tolerancia a la frustración presenta dificultad para gestionar sentimientos negativos como el estrés, la incomodidad o la no consecución de las expectativas, por ello es importante no generar dependencia excesiva de la tecnología, como celulares.
"El cerebro necesita minutos de descanso para poder pensar y ser creativo, y si no descansa está sobreestimulado, y ante esta sobreestimulación se va a reaccionar de manera impulsiva, automática e instintiva, que es lo que lleva la mayoría de las veces a presentar conductas agresivas.
"No es nada más relacionado con que a mayor exposición de un dispositivo habrá mayor violencia, sino que si yo uso más mi teléfono voy a dormir menos, relacionarme menos, y esto generará conductas más violentas en los adultos porque no estamos acostumbrados a una relación o contacto constante".




