MORELIA, Mich., 17 de agosto de 2018.- El estudiante de sexto semestre de Ingeniería en Gestión Empresarial, del Instituto Tecnológico de Morelia (ITM), Diego Alfonso Valencia Flores, acudió, durante este verano, a la Universidad Autónoma de Barcelona, ahí realizó el proyecto de Investigación “Aversión a la desigualdad en México. Evidencia del año 2014”.

 

De acuerdo a un comunicado de prensa, con la asesoría del doctor Xavier Ramos Morilla, el alumno michoacano buscó describir las consecuencias e implicaciones de la desigualdad y cómo influye en la satisfacción de la población; para ello, hizo una regresión lineal y comparativa entre la satisfacción que reportan los mexicanos y el nivel de desigualdad por entidad federativa.

 

Valencia Flores se basó en el método más utilizado para medir la desigualdad salarial denominado Coeficiente Gini y concluyó que: “la desigualdad y satisfacción guardan una relación inversamente proporcional, es decir, vivir en una sociedad más desigual hace a las personas estar menos satisfechas con su vida”.

 

El análisis también mostró -continúa el reporte- la relación de otras variables (ingresos, género, religión, estrato socioeconómico, estado conyugal, entre otras) con la satisfacción auto reportada.

 

Precisó que “la satisfacción de la población ha sido utilizada en los últimos años como indicador del progreso de la sociedad, por lo cual una serie de políticas públicas, orientadas a reducir la desigualdad eficazmente, se vuelven necesarias e imprescindibles”.

 

De acuerdo al planteamiento del proyecto, el joven expuso que uno de los principales problemas de México es la alta desigualdad que existe y retomó algunos datos estadísticos, como el reporte de 2015 de Latinobarómetro, el cual indica que sólo el 17 por ciento de los mexicanos creían que la distribución de la riqueza era justa. “Niveles más altos de desigualdad no sólo indican falta de equidad, sino también de eficiencia, además de mermar el crecimiento económico y tener una relación estrecha con los índices de delincuencia y violencia (López, 2008)”, precisó.

 

Valencia Flores refirió que: “existen motivos para pensar que la desigualdad influye negativamente en la felicidad de las personas, sobre todo si la distribución de la riqueza es percibida como un proceso injusto”.

 

Durante las nueve semanas que duró el Verano de Investigación Científica 2018, del Programa Delfín, el estudiante utilizó datos del módulo de bienestar auto reportado (BIARE ampliado) 2014 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía,  que se asocia a la Encuesta de ingresos y gastos de los hogares (ENIGH).