Triunfan estudiantes nicolaítas en el 31 Congreso Nacional de Anatomía
MORELIA, Mich., 30 de septiembre de 2026.- Disciplina, precisión, identidad y orgullo nicolaita han marcado durante décadas la historia de la Banda de Guerra de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), agrupación que se ha convertido en uno de los principales símbolos de la institución y que ha llevado el nombre de Michoacán a distintos escenarios nacionales.
La historia de la Banda de Guerra Nicolaita se remonta a finales de 1968 y principios de 1969, cuando un grupo de 12 jóvenes del Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo conformó la primera agrupación. Años después, en 1987, surgió una segunda generación a iniciativa del profesor Mauricio Cuevas Ávalos, quien fue alumno de la Preparatoria Melchor Ocampo.
Fue precisamente esta nueva etapa la que comenzó a consolidar a la Banda de Guerra como un referente dentro de la Universidad Michoacana, al participar de manera constante en ceremonias cívicas, desfiles y exhibiciones, fortaleciendo una tradición que se mantiene vigente hasta nuestros días.
Desde 1998, el maestro Jorge Bautista Martínez asumió la dirección de la agrupación, etapa en la que la Banda de Guerra nicolaita alcanzó una importante presencia en competencias nacionales y se convirtió en uno de los conjuntos más reconocidos de su especialidad.
El palmarés de la agrupación incluye siete campeonatos nacionales, de acuerdo con la propia Universidad Michoacana, además de otros segundos y terceros lugares obtenidos a lo largo de su trayectoria.
Entre sus campeonatos destacan los conseguidos en 2003, 2005, 2009, 2010, 2011, 2015 y 2018, en diferentes certámenes nacionales y modalidades. En 2009 conquistó el título en Acapulco, Guerrero; posteriormente se impuso en 2010 en la Ciudad de México y en 2011 en Hermosillo, Sonora.
En 2015, los llamados Zorros consiguieron el pentacampeonato nacional en la categoría Master de la Liga Profesional de Bandas de Guerra, competencia celebrada en la Base Aérea de Santa Lucía, Estado de México. Para entonces, la agrupación contaba con alrededor de 70 integrantes y ya acumulaba una trayectoria de campeonatos, además de subcampeonatos y terceros lugares.
Dos años después, en 2017, la Banda de Guerra de la UMSNH obtuvo el primer lugar del Concurso Nacional Élite, celebrado en el Heroico Colegio Militar, en la Ciudad de México.
El momento más reciente de aquella racha de campeonatos llegó en 2018, cuando los Zorros conquistaron el séptimo título nacional en el Concurso Nacional Élite Reglamentario, edición Campeón de Campeones, efectuado en las instalaciones de la entonces Policía Federal en la capital del país. La competencia reunió a agrupaciones procedentes de diferentes entidades y evaluó aspectos como vestuario, instrumentos, accesorios, orden cerrado y técnica.
La propia Universidad ha identificado a la agrupación como heptacampeona nacional y referente de la modalidad reglamentaria, con reconocimientos avalados en diferentes ediciones por organismos como la Federación Mexicana de Bandas de Marcha, Escoltas y Guiones, además de instituciones vinculadas con la actividad cívica y deportiva.
Está integrada por estudiantes de diferentes preparatorias, facultades y niveles de la Casa de Hidalgo, quienes combinan su formación académica con largas jornadas de preparación, práctica y disciplina. La Universidad ha señalado que la Banda y su Escolta se han convertido en símbolos de identidad institucional y de promoción nicolaita mediante la cultura cívica y ética.
Uno de los elementos que distinguen actualmente a la agrupación es su propia identidad musical. En 2023, la UMSNH registró ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor la marcha marcial Crisol de Pensadores, interpretada por la Banda de Guerra Nicolaita, convirtiéndola también en parte del patrimonio cultural de la institución.
A casi seis décadas de aquella primera generación surgida entre 1968 y 1969, y cerca de cuatro décadas de la etapa que comenzó en 1987, la Banda de Guerra Nicolaita conserva una esencia que ha pasado de generación en generación: formar estudiantes mediante la disciplina, el trabajo colectivo y el respeto a los símbolos patrios, mientras mantiene vigente una de las tradiciones más representativas de la Universidad Michoacana.




