MORELIA, Mich., 27 de abril de 2016.- “¡Todo está en orden y bajo control!”, expresó el mandatario michoacano, Silvano Aureoles Conejo.

Y tras casi dos horas de atraso, el titular del Ejecutivo estatal entró flanqueado por el titular de Educación del gobierno peñista, Aurelio Nuño.

En sus caras nunca se reflejó la preocupación o angustia por el boicot que horas antes intentaron hacer maestros centistas y normalistas al evento que ambos encabezarían.

En medio de un avispero de reporteros insidiosos que intentaban acelerar la reacción del mandatario, este sólo se limitó a sonreír y a pedir espacio para fijar la posición del gobierno del estado en torno a los disturbios generados por centistas, que dejó como saldo al menos 47 detenidos, y quienes, como ya es costumbre, fueron puestos en libertad, ya que el vandalismo no es considerado un delito grave.

A paso firme, el hombre blanco, maduro, espigado y de finas facciones aceleró el paso con el mandatario para dirigirse al acceso del Salón Michoacán, donde fueron arropados por decenas de maestros de la vieja guardia e integrantes de la sección 18 del CNTE.

Ambos fueron envueltos en un torbellino de abrazos, saludos, palmadas en la espalda, vítores y gestos de reconocimiento a la acción emprendida por las fuerzas de seguridad pública que lograron el rescate del Ceconexpo, que horas antes fue tomado por asalto por los beligerantes maestros centistas.

A un lado, el encargado de la política interna, Adrián López Solís, rechazaba cualquier debilidad institucional del gobierno por la liberación de los detenidos, aunque agregaba que se abrirán carpetas de investigación para analizar los actos de vandalismo, daño a propiedad privada y lesiones provocadas durante los conflictos.

En medio de la visita de Aurelio Nuño, el desafío centista no se hizo esperar. El tema de siempre: rechazo a la reforma educativa, el añejo rencor a las instituciones y un desusado discurso a favor de las masas.

Pese al intento de boicoteo, el evento se inició con una cálida recepción por parte del magisterio disidente al flamante secretario de educación del gobierno federal.

Y es que no cabe duda que los centistas cumplieron su objetivo: hacerse las víctimas y empañar la visita del secretario de estado, que fue superada, por mucho, por la violencia suscitada en el recinto de Ceconexpo.