MORELIA, Mich., 28 de abril de 2016.- El Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, fue el escenario para la disertación sobre el tema “Prostitución en el México Porfirista. Discursos y Prácticas”, ofrecida por la doctora en Historia, Lissete Griselda Rivera Reynaldos.

Según un comunicado, como parte de las actividades del Seminario de Análisis y debate “Economía, Sociedad, Educación y Cultura en México y América Latina”, que organiza el Cuerpo Académico Economía, Cultura y Pensamiento en México y América Latina, la profesora investigadora del IIH, señaló que este material forma parte de su tesis de doctorado, en el que aborda las políticas de regulación y control que se gestaron en las ciudades de Morelia, Guanajuato y Querétaro durante esa época.

Rivera Reynaldos hizo un comparativo entre esas ciudades del Centro Occidente del país, sobre cómo se practicaba la prostitución durante el Porfiriato, abordado por una parte sobre el control legal de esa actividad, y por otro, cómo se apegaba su ejercicio a tales reglamentos.

Comentó que a nivel internacional México fue uno de los primeros países en reglamentar la prostitución hacia el año de 1867, cuando en los demás países esta regulación no se dio sino hasta el año de 1890 aproximadamente.

Añadió que inicialmente muchas ciudades del país tomaron el reglamento de la ciudad de México, creando su propio reglamento alrededor de 1880, cuando se hace un registro de las mujeres públicas con fotografías y filiaciones, “Morelia también estaba inserta en la regulación y control de la prostitución, en la ciudad contamos con tres registros de mujeres y dos reglamentos de 1897 y 1916”.

A la par de la doctora Rivera Reynaldos, el estudiante del programa de Maestría en Historia, Héctor Andrés Echevarría Cázares, presentó su proyecto de tesis titulado “Una teoría de la tradición: Jorge Cuesta y el clasicismo mexicano”, donde hace un análisis a cerca de la generación de intelectuales y de poetas que vivieron la cultura mexicana durante los años 20’s y 30’s, a la que se le denominó generación de los contemporáneos y quienes tenían una visión distinta del quehacer literario y cultural en México.

Echevarría Cázares añadió que el primer capítulo está dedicado a una reconstrucción histórica de esa generación, para en un segundo capítulo abordar las ideas y conceptos de dos de sus principales protagonistas, Jorge Cuesta y Javier Villaurrutia, que fueron post-portavoces de esa generación de contemporáneos, principalmente Jorge Cuesta quien hace una crítica de los valores culturales predominantes de la época y del nacionalismo literario como tal y quien debido a la incomprensión y las críticas severas, terminó con sus días suicidándose.