Inscritas 10 mil 751 familias michoacanas en Vivienda para el Bienestar
MORELIA, Mich., 12 de junio de 2026.- Detrás de una vivienda saqueada, con ventanas rotas, puertas arrancadas y años de abandono, puede existir una familia que continúa pagando puntualmente un crédito hipotecario.
La imagen de miles de casas deshabitadas en fraccionamientos de Michoacán suele generar una percepción equivocada: que se trata de inmuebles sin propietario o disponibles para ser ocupados. Sin embargo, gran parte de esas viviendas mantienen un dueño, un adeudo vigente y obligaciones financieras que pueden extenderse hasta por 30 años.
El director del Instituto de Vivienda del Estado, David Soto Quizamán, explicó que el abandono físico de una vivienda no significa que haya perdido a su propietario.
"La vivienda tiene un dueño. Ese dueño decidió regresar al centro de población, pero sigue pagando su crédito. Se le continúan realizando los descuentos correspondientes y la propiedad mantiene un titular", señaló.
El funcionario indicó que una parte importante del problema se originó en desarrollos habitacionales construidos lejos de los centros urbanos, donde los servicios de transporte público resultaron insuficientes para las necesidades de las familias.
Ante las dificultades para trasladarse a sus centros de trabajo, escuelas y servicios básicos, numerosos propietarios optaron por regresar a las zonas urbanas donde anteriormente residían.
La decisión permitió resolver problemas de movilidad, pero dejó viviendas vacías que con el paso de los años fueron objeto de saqueos, vandalismo y deterioro.
Soto Quizamán precisó que el hecho de que una casa permanezca cerrada o deshabitada no autoriza a terceros a ocuparla.
De acuerdo con estimaciones del Instituto de Vivienda del Estado, existen alrededor de mil 500 viviendas de interés social abandonadas en Michoacán. No obstante, la mayoría conserva un propietario legal.
Muchas de esas casas fueron adquiridas mediante financiamientos del Infonavit, Fovissste o créditos bancarios, cuyos pagos continúan vigentes pese a que los inmuebles dejaron de cumplir su función habitacional.
En algunos casos, las familias enfrentan adeudos que representan años de descuentos salariales por viviendas que ya no habitan.
La situación genera una paradoja: mientras las casas permanecen vacías y deterioradas, sus propietarios continúan cubriendo mensualidades y conservan los derechos legales sobre los inmuebles.
Por ello, las autoridades advirtieron que las viviendas deshabitadas no deben confundirse con propiedades abandonadas en términos jurídicos ni ser objeto de invasiones, ya que cuentan con un titular y, en muchos casos, con créditos hipotecarios que siguen activos.




