Amigos Empresarios de Michoacán acerca financiamiento a pymes
MORELIA, Mich., 9 de abril de 2026.- Desde el negocio que saca copias, el café internet, la comida y hasta el que vende dulces en la calle esperan con ansias a los jóvenes universitarios de la Universidad Michoacana, porque no sólo llenan de vida la colonia Felicitas del Río con su risas, también ayudan el sostenimiento de decenas de familias de comerciantes.
No es necesario pensarlo mucho. El ambiente es desolador. Sin los adolescentes corriendo ni acostados en los jardines.
Este jueves hasta los combieros notan su ausencia. Pero es algo común, al menos tres veces al año los muchachos regresan con sus papás, a sus comunidades y dejan la Ciudad Universitaria y calles aledañas desiertas.

“Ya estamos acostumbrados a que se van tres veces al año, por vacaciones, por eso circulan menos unidades de la combis y tenemos más tiempo para hacer el recorrido”, explicó Eduardo, chofer de la ruta Amarilla 1.
El transporte público que cruza avenida Francisco J. Múgica dejó de correr, va lento, casi sin pasajeros. También las cocinas económicas y no hay filas ni en las papelerías.

Cecilia, cocinera, recuerda que los jóvenes que frecuentan su negocio, “lo que más piden son chilaquiles, pero como no están, aquí todo está muy tranquilo”, recordó.

Benjamín vende dulces en la calle, mayormente a los choferes del transporte público, como los de las rutas Naranja y Morada, pero al no haber a estudiantes que transportar, también se ve afectado.
“Esperemos que ya regresen el lunes, porque ahorita esta muy solito. Que vengan a echarle muchas ganas”, comentó Benjamín.
Janeth es dueña de una papelería y recuerda que con todo y que llegan pocos clientes, no cierra.

“Aquí está muy tranquilo, pero no cierro. Aquí estamos esperando, no hay de otra”, refirió.

Pero no es la única, Maru trabaja en una paletería y pese a que es temporada de calor, también resiente la ausencia de los jóvenes.
“Estamos esperando a que regresen los estudiantes y todo vuelva a la normalidad”, comentó ante las cámaras de Quadratín.
Porque aunque la juventud a algunos les puede molestar, como se visten o a qué huelen, son ellos los que dan vida a las colonias en torno a Ciudad Universitaria y las facultades externas.
No sólo son los jardínes de Ciudad Universitaria, también el bosque Cuauhtémoc, calzada San Diego y hasta el crucero de la salida a Salamanca, donde los muchachos comparten churros con crema y queso o simplemente salen a maderear, ese arte de caminar sobre la avenida Madero solo por el placer de recorrer el Centro Histórico.




