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MORELIA, Mich., 14 de junio de 2023.- Entre los sonidos que inundan la atmósfera hay uno que lleva más de 40 años llevando un alimento nutritivo y saludable a los hogares morelianos, es el claxón de la camioneta del lechero, que entrega a las amas de casa leche 100 por ciento natural, sin conservadores, al menos eso presume don Rodolfo.
La ordeña de vacas en la estancia de don Rodolfo es con nuevas tecnologías, con los extractores motorizados, que garantizan el mayor aprovechamiento e higiene, ya que no hay contacto con las manos, atrás quedó aquella tarea de estirar una y otra vez la ubre de las vacas pintas, comentó el lechero en su paso por la calle Juan José de Lejarza, donde ha vendido desde que tenía siete años.
La camioneta del lechero luce limpia, sin moscas ni un rastro de vaca, está a kilómetros de la granja, ¡ni un pelo hay!, pero huele a vaca, ese olor tan peculiar y común en el campo, ¡es leche bronca, qué más!
Sorprende la presencia del lechero a los más jóvenes, a los transeúntes cuando ven servirla directo del bote a la olla, lista para hervir, no está en envase treta pack con capas de aluminio y polietileno que mantiene a los productos alejados de las bacterias, pero sí que es ecofriendly y casi casi orgánica, porque no lleva conservadores ni llena de plásticos el medioambiente, basta con que se ponga a hervir para estar lista para su consumo.

Esta camioneta, proveniente del sur de la ciudad, al ser un producto apenas tecnificado, no hay leche descremada ni semidescremada; light o deslactosada ni enriquecida con vitaminas o minerales, mucho menos leche que no es leche-como la famosa Nutri, que no resultó ser leche-.
Para beberla, hay que tener buen estómago, por su alto contenido de ácidos grasos esenciales, previene intoxicación por otros alimentos, tiene un alto contenido de glóbulos blancos y precursores de la vitamina A, rica en calcio, proteínas, ácido fólico y vitamina D, por mencionar la larga lista de aportes que hace a nuestro organismo.
Sin embargo, con todo y que muy buena para la salud, año con año se van perdiendo clientes, recordó el lechero mientras servía un litro a una vecina de la Pila del Gallo, pero no es solo porque haya más competencia y la mala publicidad a esta leche, también porque las familias son cada vez más pequeñas.
Al caer el cremoso, pesado y aromático litro a la olla de aluminio recordó:
"Uy, empecé con mi papá, tenía como siete años, se vendía mucho, porque eran familias muy grandes, allá por los años setenta; una casa compraba hasta 10 a 12 litros, hoy uno o dos", dijo.
Pero también se ha diversificado, hace años solo era leche, algunos botes, hoy compra y revende leche para atender la demanda y también lleva diversos tipos de queso, ¡queso, queso! No como el Philadelphia o de otras marcas populares, que resultaron usar grasa vegetal y no usar 100 por ciento leche, según informó la Profeco, en octubre de 2020.




