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OAXACA, Oax. 3 de junio de 2026.- Un balón oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 se convirtió en una pieza de arte única que busca trascender la mayor fiesta futbolística del planeta.

La obra, realizada en el Taller Jacobo y María Ángeles de San Martín Tilcajete, convierte el balón oficial de la FIFA 2026 en un mapa cultural de Norteamérica. Sobre una misma esfera convergen símbolos de México, Estados Unidos y Canadá: del Templo Mayor a la Estatua de la Libertad, de la CN Tower a la mariposa monarca, en una pieza que propone mirar a los tres países sede como un mismo territorio unido por el futbol.
Exhibido en la Casa Cultural del Mundial, el balón reúne algunos de los elementos más representativos de las naciones anfitrionas. El agave mexicano convive con referencias a la exploración espacial estadounidense, mientras la fauna migratoria cruza libremente entre paneles, como ocurre cada año sobre el continente.
La intervención fue desarrollada por Ricardo Ángeles, hijo de los maestros artesanos Jacobo Ángeles y María del Carmen Mendoza, fundadores del taller que ayudó a posicionar a los alebrijes de Oaxaca entre las expresiones más reconocidas del arte popular mexicano a nivel internacional.

La pieza nació de una conversación entre Ricardo Ángeles y Marcelo Hernández, director del medio deportivo Táctica Fija. Ambos coincidieron en regresar al origen del juego y alejarse de los grandes escenarios para concentrarse en aquello que hace posible cualquier partido.
Un balón.
"En las comunidades rurales, el futbol no necesita estadio. Necesita un balón", resume el texto curatorial que acompaña la obra.
A partir de esa idea, el proyecto tomó cerca de seis meses de trabajo. La intención fue intervenir el objeto más universal del deporte para contar una historia distinta sobre la Copa del Mundo que organizarán México, Estados Unidos y Canadá.

Por ello, la pieza no se limita a representar ciudades o monumentos. También incorpora especies como la mariposa Monarca, el venado y el bisonte, animales que recorren Norteamérica sin reconocer las fronteras políticas que dividen a los países.
La propuesta retoma el lenguaje visual que distingue al Taller Jacobo y María Ángeles, reconocido por sus esculturas de madera de copal inspiradas en la cosmovisión zapoteca. Durante décadas, las obras surgidas de San Martín Tilcajete han llegado a galerías, museos y colecciones de distintos países.
Ahora, esa tradición encontró una nueva superficie: un balón.
El resultado es una pieza que transforma el objeto más observado del Mundial en una reflexión sobre identidad, territorio y comunidad. Una obra que recuerda que, antes de los estadios llenos, las transmisiones globales y las finales históricas, el futbol comienza siempre de la misma manera: con una pelota y alguien dispuesto a hacerla rodar.

Usted puede conocer el proceso de intervención en una exposición en el taller ubicado en Tilcajete y se espera que durante la fiesta mundialista sea uno de los atractivos para visitar Oaxaca.




