Arrebata Atlético Morelia UMSNH a Cefom su liderato
MORELIA, Mich., 17 de noviembre de 2025.- México y Japón están separados por más de 10 mil kilómetros. Sin embargo, en el vestíbulo de un hotel en Doha, la distancia entre estos países es cero. Allí es donde, después de cada partido de la Copa Mundial Sub 17 de la FIFA Catar 2025, los dos equipos se animan mutuamente, celebran las victorias del otro y demuestran que el futbol es capaz de unir al mundo.
La historia empezó en el restaurante en el que las dos selecciones comen juntas. Los equipos se sientan en mesas contiguas, y los lazos entre ellos se estrecharon a raíz de la amistad entre el portero japonés Shuji Muramatsu y el defensa mexicano Félix Contreras.
Durante un tiempo, jugamos juntos en la selección de Estados Unidos y ahí se creó un vínculo. Somos amigos desde hace años y siempre nos saludamos. Cuando a él le llamaron para la selección de Japón y a mí para la de México, nuestra relación se fortaleció. Aquí hablamos más y disfrutamos del futbol juntos", señaló el zaguero mexicano.
Por su parte, Muramatsu recuerda que una de esas conversaciones fue la chispa que propició el acercamiento entre los dos equipos y el inicio de esta amistad colectiva.
"Todo comenzó en la mesa. Nos sentábamos en un lado del salón comedor mirando en la misma dirección. Un día, íbamos a comer y nos cruzamos con la selección de México, que salía para jugar un partido. Y la mitad de nuestro equipo se unió al personal del hotel para aplaudirles mientras se marchaban hacia el estadio".
Fue un gesto natural y espontáneo que los mexicanos no solo recordaron, sino que retornaron. En el siguiente partido de Japón, todos los jugadores del representativo azteca se alinearon para hacerles el pasillo a los japoneses. Tras las victorias de México y Japón sobre Costa de Marfil y Portugal, respectivamente, ambos equipos fueron felicitados por sus nuevos amigos a su regreso al hotel.
Con las victorias de México y Japón en los dieciseisavos de final, el hotel volvió a ser el escenario de nuevas manifestaciones de respeto y amistad entre los dos países. Incluso se ha creado una tonada que se canta durante las celebraciones: “Japón, hermano, ¡ya eres mexicano!".
Motivadas por ese apoyo mutuo, las selecciones de Japón y México han ido superando rondas en Catar y ya están clasificadas para octavos de final por lados opuestos del cuadro. Japón se enfrentará a la RPD de Corea, y los mexicanos se jugarán el pase a cuartos contra Portugal. Aunque todavía quedan tres partidos hasta la final, los dos equipos ya sueñan con verse las caras en el Estadio Khalifa.




