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GUADALAJARA, Jal., 26 de junio de 2026.- Durante cuatro encuentros, el Estadio Guadalajara vivió una de las fiestas más importantes del futbol: la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El último baile llegó este viernes 24 de junio. Entre flamenco y candombe, aficionados de España y Uruguay se hicieron presentes en este inmueble que está acostumbrado a ser sede de grandes eventos, pero ninguno como este.

Desde que se anunció el calendario, este juego tuvo un gran atractivo. No solo por los equipos que estarían en la cancha, sino por ver a la joven estrella, Lamine Yamal.
Pero el interés se fue incrementando conforme se dieron los resultados para las escuadras de Luis de la Fuente y Marcelo Bielsa, quienes llegaron a tierras tapatías para afianzar su pase a la siguiente ronda.
Desde temprano, los colores rojos con amarillo (España) y celestes con blanco (Uruguay)* comenzaron a verse pintados entre la gran marea de gente que caminaba rumbo al estadio desde la Última Milla.
Fiel a como ha sido en anteriores juegos, había quienes sí pensaron muy bien en su vestimenta para esta gran tarde. Algunos con pelucas, grandes sombreros de paja, de charro y hasta de toreros se distinguían a gran distancia. Pero no como los que usaban vestidos hechos con manteles en color fucsia o el que de plano se disfrazó de un gran mate, bebida nacional de Uruguay.

Aunque había una gran presencia charrúa, los españoles predominaban en todos los lugares a donde uno volteaba. Y es que, si bien muchos viajaron para ver a su selección, algunos mexicanos, por amor a esa patria, vinieron con sus playeras a apoyarlos.
Aunque la lluvia quiso hacer de las suyas con una gran tormenta que parecía tromba, el ambiente no decayó.

Guadalajara, a lo largo de todo el Mundial, conquistó los corazones de coreanos, checos, colombianos, congoleños, españoles y uruguayos. Su gran calidez para recibir a los visitantes fue demostrada de principio a fin, tanto que ni el rey de España se quiso perder una visita a la ciudad. Y aunque aún quedan días para disfrutar de esta Copa del Mundo, la Perla Tapatía tiene que despedirse como sede.
La nostalgia llegará este sábado, cuando las calles del estadio volverán a ser transitables como siempre, sin filtros; cuando cambie su nombre a Akron para recibir de nuevo a las Chivas. Pero esos recuerdos de haber albergado el torneo por cuatro juegos nadie los borrará ni de la mente de millones, ni de este lugar emblemático que por primera vez vive algo así.
¡Adiós, Copa del Mundo!




