Lleva mal paso equipo moreliano de futbol Purépechas en la TDP Femenil
Cuando el hambre es mucha, la voluntad es férrea y la entrega sin cortapisas, el resultado es bueno por naturaleza, tal y como lo fue este domingo dominguero próximo pasado en el Lienzo Charro de Uriangato donde vimos a tres novilleros con ansias de ser hacer y lograr, de ahí que en una novillada de claroscuros, marcados contrastes, disposición y altibajos vimos al celayense Andrés Origel, al mexiquense Ángel Gabriel y a la gaditana Miriam Cabas triunfar con una oreja cada uno ante un buen encierro de Huichapan.

Andrés Origel, poderdante del matador Ricardo Moreno “Morenito”, dejó ver avances en su trasteo; le brindó al empresario Omar Alvarado la lidia y muerte del primero de la tarde, al que embarcó bien, mató de estocada en buen sitio y aunque hubo petición de oreja, el juez se la negó. Ante el cuarto se vio mejor, más pausado, con cabeza, recibió fuerte achuchón y se levantó sin verse el vestido para orquestar tandas de derechazos por abajo, lentos y de proyección que le fueron jaleados, desarrolló un toreo variado y fue certero con el acero. Una oreja.
Ángel Gabriel, poderdante del matador Alejandro Peláez, le brindó a Miriam Cabas; no encontró acodomo y ritmo ante el segundo de la tarde y aunque le buscó la cuadratura al círculo no logró redondear. Al segundo de su lote, el mejor novillo del encierro de Huichapan, el novillero mexiquense le estructuró una faena meritoria, con pases de aquí hasta allá para conectar con el respetable que ocupó tres cuartos del aforo. Metió el metal en buen sitio y obtuvo una oreja en premio con petición de una segunda.

Mariam Cabas, poderdante la empresaria Tomasina, presidenta de Ángeles Taurinos y Ángeles en las Estrellas, no tuvo suerte con su lote, sin embargo, le pudo al tercero de la tarde, un novillo que traía malas ideas y le pegaba arreones. Le brindó a Servando Canela. Con serenidad y poder logró estructurarle buenas tandas, sacarle pases que no eran suyos para conectar con el respetable y matar de buena estocada que le valió el premio de una oreja. El cierra plaza fue un hermoso berrendo muy graneado que le pidió las cartas credenciales, novillo toro que nunca humilló, ante el que la fina novillera española no logró acoplamiento. Escuchó dos avisos y recibió ovación. Así sea.




