Arte urbano puede desaparecer, pero permanece en la memoria: artista
MORELIA, Mich., 23 de julio de 2025.- El trabajo de marmolero no siempre termina al concluir un monumento mortuorio, en muchas ocasiones la gente acude para que le haga modificaciones a las tumbas de sus familiares, aunque también está la otra parte que dice: "ya para qué", contó a Quadratín el marmolero José García.
Situado sobre la calzada Arnulfo Ávila, que conduce directamente a las puertas del más viejo panteón municipal de la capital, el marmolero de monumentos Valladolid señaló que la gente, aunque pasen los años y sean tiempos más modernos, continúa poniendo en la tumba de sus familiares ese tipo de monumentos.
Además pese a que se han abierto otros panteones municipales en la capital michoacana, la gente siempre busca quedarse en el más viejo panteón municipal que tiene ya 130 años, porque muchas veces tienen ahí a sus familiares, refirió.
Es complicado porque ya no hay espacios en este panteón, dijo, aunque la gente que prefiere quedarse en el panteón municipal es porque ya tiene espacios a perpetuidad, "ellos mismos pueden hacer o trabajar en sus lugares, ya los demás se van a los panteones particulares".
El trabajo que hace José no solo está delimitado a este tipo de monumentos mortuorios; ya ha sucedido que mucha gente lo busca para restaurar algunos que ya están en el panteón y que tienen años, y por lo mismo ya enfrentan algunos daños por el paso del tiempo.
"Hay gente que quiere que le decoremos parte, o bien completamente todo el monumento. La tradición para los mexicanos quizás no termina, siempre le quieren poner algo a sus seres queridos, algo que valga la pena", contó.
No obstante también hay esta contraparte: la gente que suele decir: "ya para qué, ya no tiene caso", "esa es la otra versión, pero para unos sí tiene caso estar al pendiente, ver que esté bien, que se vea bonito y que quede algo más o menos decoroso", expresó.





