Inaugurará INAH exposición sobre Partería tradicional en Michoacán
TZINTZUNTZAN, Mich., 21 de octubre de 225.- La artesana Angélica Morales, quien tiene el taller Cerámica Tzintzuntzan, el arte de la tradición, tiene pasión por su oficio. Señala que trabajar el barro es terapéutico y ayuda a la salud mental, además de que se trabaja con lo que genera la propia naturaleza.
La artesana es una de las encargadas de realizar un taller, el de cerámica, como parte de las actividades de la Semana celebración de la Noche de Muertos en Michoacán, un taller que cuesta 150 pesos y que tiene una duración de aproximadamente una hora.
Hay una tradición en la creación de piezas de cerámica artesanales, cuenta, y a ella le enseñaron sus padres, que a su vez les enseñaron sus abuelos, y que a su vez les enseñó su bisabuela.
En este lugar del taller, ubicado en este pueblo mágico, antes la madre de la artesana daba talleres, y después ella y su hermano han dado cursos, "esta es la segunda vez que participo con la Secretaría de Turismo, el año pasado nos fue muy bien, hubo respuesta de la gente".
Cuenta que ya tiene 40 años trabajando esta cerámica la cual ya no tiene plomo, recuerda que con su madre y sus hermanos desde muy chicos ya trabajaban cuestiones de cerámica, pero de manera formal, no obstante ya de manera formal y como una manera de subsistir, son estos 40 años de trabajo.
Reconoce que para ella es importante dar este taller, "yo creo que todos sabemos que tenemos una profesión pero hay que tener un trabajo alterno, algo que nos desestrese de repente de la ciudad".
Expone que tiene dos hijos que también están involucrados en la actividad alfarera, además de un sobrino y su hermano Manuel. Expone que trabajarle barro es bien bonito, es una alternativa de salud mental, y además de este oficio se ha mantenido, "hasta incluso sería bueno que las escuelas incluyeran una actividad artesanal en sus talleres", refiere.
Cuando ella creció recuerda toda la calle donde está actualmente estaba llena de artesanos, "se escuchaba a esta hora el tortear de las manos o se veía el humo de los talleres, ahorita no hay más que este taller y unos cuatro talleres allá, y eso es todo lo que tenemos de artesanos", indica.
Antes todo el pueblo trabajaba pero de pronto el oficio no ha sido económicamente remunerable para las muchas personas aunque para ella sí, "ya somos menos pero los que quedamos de artesanos todavía poco a poco...de esto me mantengo pues".




