Morelia, Michoacán, México a 07 de octubre de 2026
Si yo fuese fuego, una experiencia íntima hecha cortometraje en el FICM
24 de septiembre de 2025
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19:20
Si yo fuese fuego
Melissa Pérez-Segnini/Quadratín Michoacán
MORELIA, Mich., 24 de septiembre de 2025.- Una experiencia íntima sobre el asesinato de un amigo en pantalla es Si yo fuese fuego, un cortometraje que está en la sección michoacana del 23 Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), del director Bruno Aroesty Garnica.
El realizador dijo en entrevista con Quadratín Michoacán que todo inició cuando, por desahogo, comenzó a escribir en prosa sin ninguna estructura palpable y luego decidió hacer un corto de ficción dedicado a Pepe, su amigo.
“Realmente era algo para mí. Después descubrí las locaciones donde se grabó, que están atrás del sitio arqueológico de Ihuatzio, unas parcelas en abandono que antes eran manto acuífero y la gente prefirió irse a trabajar en invernaderos de berris. El descubrimiento de este espacio ayudó a que, aquello que yo había escrito en prosa, se viera más material y tangible”, relató.
El tercer eje de la creación del cortometraje fue el interés de hacer un ejercicio técnico y formal: ¿qué pasa si tomamos un género cinematográfico, con sus fórmulas, sus clichés, etcétera, y lo deformamos al punto de volverlo casi irreconocible? Así, Aroesty Garnica decidió escoger para ello el western.
No obstante, se dio cuenta de que el género era anacrónico para el tema que había elegido mostrar y hubo modificaciones: el director decidió cambiar a los personajes. Al inicio eran un hombre y una mujer, y se decantó por dos chicas.
“Estas ideas poéticas respecto a la muerte de mi amigo las trasplanté al territorio del western. Conforme pasó el tiempo tuve un cambio radical, y pasamos de una especie de confrontación y desenlace violento propio del género a algo más contemporáneo, que fue cambiar el duelo por el acoso, la violencia de género y el feminicidio. En mi opinión, fue una decisión acertada”, explicó en entrevista.
El título, Si yo fuese fuego, vino del soneto italiano del poeta del siglo 13, Cecco Angiolieri, que lo leyó el director en un momento muy oscuro de su vida, tras la muerte de su amigo y problemas de salud que tuvo, por lo que le pareció en ese contexto que compaginaba y englobaba la carga de dolor que tenía.
“Habría que recomendar, junto con la proyección, que vayan a leer el soneto, aunque es un poco absurdo, pero para mí en ese momento era muy congruente con lo que estaba escribiendo y con el tipo de estética a la que iba a empujar este proyecto”.
Respecto al cambio de escenas del color al blanco y negro durante todo el filme, obedeció a utilizarlo como un recurso rítmico respecto a la imagen, que el color y la imagen misma tuvieran un carácter impresivo.
“No me clavé tanto en la continuidad de un plano a otro, sino que yo veía cada plano con relación al sonido de la imagen y el chiste era exprimir lo más posible del fotograma del plano. También obedece a que en la trama estas chicas están en una especie de paisaje bucólico, y al aparecer esta figura ominosa, el jinete, ese mismo paisaje se comporta distinto, digamos, hay una mirada muy diferente sobre el panorama”.