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MORELIA, Mich., 22 de julio de 2025.- El descarte de libros en las bibliotecas públicas empezó a partir de administración federal anterior, ya que por años dejaron de mandar libros a las bibliotecas en claros actos de corrupción, manifestó Rodrigo Borja, titular de la Dirección General de Bibliotecas, de la Secretaría de Cultura Federal.
En esta dirección y también en cualquier biblioteca sea pública o privada, refirió a Quadratín el funcionario federal, hay algo a lo que se le llama descarte, y a nivel nacional es la dirección que él es titular la encargada de dar los cursos de descarte a todas las bibliotecas de los estados vía coordinación estatal.
En esos talleres, a los bibliotecarios se les enseña cómo detectar en qué momento un libro ya tiene que ser descartado, ser dado de baja, "porque recordemos que esos libros que manda la Dirección General de Bibliotecas a las bibliotecas públicas, son recursos federales y por lo mismo no solamente pueden quitarse y tirarse a la basura".
Esto es todo un proceso, refirió, es un trabajo que lleva meses de hacer en el cual se detecta qué libros ya hasta tienen hongos, humedad, están demasiado maltratados, "o inclusive otro criterio de descarte es un libro en una biblioteca lleva años sin que nadie lo pida, aunque esté en buen estado ese libro se descarta también".
Si son libros que tienen daños, una vez que se ha transcurrido el proceso lo que se hace es enviarlos a plantas recicladoras. Si son libros que están en muy buen estado pero se descartan porque en esa biblioteca nadie los lee, se mandan a otra biblioteca donde puede ser que sí haya personas que los consulten.
La cantidad de libros que se descartan al año es muy variable, expresó Rodrigo Borja, pero sí se habla de "una cantidad importante", expresó sin precisar.
También durante mucho tiempo se dejó de mandar libros a las bibliotecas por actos de corrupción en sexenios anteriores, en la época del neoliberalismo se dejaron de enviar, de verdad, inclusive se compraban millones y millones de pesos que nunca enviaban a las bibliotecas, sino que eran vendidos después por gente que trabajaba en la federación, era una cosa terrible", refirió Borja Torres.
Todo esto se acabó, dijo, porque actualmente el libro que se compra es libro que va directamente a las bibliotecas, pero esto también provocó que muchas bibliotecas, al no recibir libros por mucho tiempo, ya sus materiales estuvieran gastados y en mal estado, por eso el descarte ha sido cada vez más grande porque están renovando constantemente.
Entonces durante mucho tiempo se dejó de hacer, reiteró, "eso hay que decirlo, y fue apenas en la administración pasada que comenzamos a estar al frente la Dirección General de Bibliotecas, que se retomó lo del descarte".
Se organizó desde luego y se creó un manual que no existía, se revisaron los criterios porque había algunos que ya estaban obsoletos, y cada mes le corresponde a un grupo de estados inscribirse en talleres de descarte, "o sea, no es en el momento que se quiera sino que lleva un orden".
Las hemerotecas siguen siendo muy importantes en las bibliotecas y para algunos sectores de la población, señaló el funcionario, y actualmente la mayor parte de los usuarios de las hemerotecas son los adultos mayores.
También una gran cantidad de usuarios son los distintos investigadores y académicos, porque aunque estén digitalizados ya muchos materiales siguen prefiriendo el periódico físico, no obstante la mayoría de los usuarios, reiteró, está formada por adultos mayores.
Es un hecho que muchos periódicos ya no publican de manera física, ya son versiones digitales pero aún así se siguen leyendo, aseveró, "pero también es muy cierto que cada vez es mucho más la gente que se informa a través de redes sociales, a través de periódicos digitales que en los medios tradicionales".




