Inaugurará INAH exposición sobre Partería tradicional en Michoacán
MORELIA, Mich., 12 de febrero de 2026.- En estos días se ha acrecentado el retorno de migrantes a sus pueblos de origen del Bajío Michoacano, pertenecientes a los municipios de Panindícuaro, Puruándiro y Angamacutiro, principalmente.
Regresan familias completas motivadas por la proximidad de la Feria en Honor del Señor de la Barranquita, al que se visita en su capilla de Rubalcabo, Michoacán, comunidad a la que se le conoce como “El Lugar de los Milagros”.
Cada año, desde la Unión Americana y diversas entidades federativas del país, vuelve gente de Rubalcabo, Curimeo, Ex Hacienda de Curimeo, Estación Curimeo, Granjenal, Casas Viejas, San Miguel, San Lorenzo, La Luz, El Pueblito, Cofradía, Janamuato, J. Trinidad Regalado y Los Alvarado a pagar sus mandas y agradecer Al Señor de la Barranquita por los favores que les hizo. Cientos de ellos, le danzan el lunes de carnaval, el martes de carnestolendas y el miércoles de ceniza.
El Señor de la Barranquita es un Cristo de escasos 30 centímetros, yaciente, de pelo hasta la cintura, muy lacerado, que fue descubierto en la Barranca de Rosales, cerca de San Vicente y La Córdova, durante el último tercio del siglo XIX, allá en el Cerro del Durazno, enorme montaña que se alza entre Panindícuaro y Villa Jiménez. Imagen a la que poco después de su hallazgo se le ofrendan las Danzas de la Conquista, la Evangelización y el Mestizaje, mismas que constan de 23 coreografías.
Los ensayos de las danzas inician cinco semanas ante de los días carnavalescos y concluyen la noche del domingo de carnaval con el llamado “Ensaye Real”, mismo que este año será el ya muy próximo domingo 15 de febrero, de ahí que el flujo de migrantes haya crecido exponencialmente durante esta semana. Las danzas, formalmente, inician a las 10 de la mañana del lunes de carnaval y concluyen la noche del Miércoles de Ceniza, con acciones durante 10 horas de cada día y la participación de hasta 200 danzantes.
Las Danzas de la Conquista, la Evangelización y el Mestizaje son una relatoría vigorosa, colorida, precisa y bella de la llegada de Hernán Cortés y sus huestes a Tenochtitlán, las luchas fratricidas entre españoles y sus aliados contra los mexicas encabezados por Moctezuma, el establecimiento de la religión católica en esta parte del mundo, el surgimiento del mestizaje y la conquista de lo que hoy es México. Coreografías que concluyen con la Danza de la Consumación o del Cordón (que es en la que se da el sincretismo religioso, la consumación de a conquista y la unión de las sangres) y la Marcha Triunfal.
Los personajes principales de las danzas en mención son El Monarca, único que utiliza máscara, tiene rasgos gente de tez blanca, ojiazul, barbado y “fino”, quien tiene una triple representación: la de los evangelizadores, los conquistadores y los engendradores de la nueva raza, la mestiza; La Malinche, quien realiza un papel fundamental mensajera entre españoles e indígenas, colabora significativamente en la evangelización y, le da a Hernán Cortés un hijo, Martín Cortés, el primer mestizo reconocido; y Doña Cataina Juárez, segunda esposa de Hernán Cortés, quien ayuda en labores de evangelización y convencimiento de los indígenas para que se rindan ante los europeos.
Las Danzas de la Conquista, la Evangelización y el Mestizaje también se realizan durante las fechas ya señaladas en Villa Jiménez, cabecera municipal de Jiménez, solamente que han perdido su esencia y están convertidas más en un carnaval. Estas expresiones dancísticas se han propagado a muchas otras comunidades del Bajío Michoacano como Villachuato, Galeana, La Piedad Chiquita, Panindícuaro, Hacienda de Ururuta, Aguacaliente, incluso a poblaciones de los municipios de Angamacutiro y Jiménez, como en Cerritos.




