Inaugurará INAH exposición sobre Partería tradicional en Michoacán
PÁTZCUARO, Mich., 23 de octubre de 2025.- La plaza principal de Cuanajo, del municipio de Pátzcuaro y con mucha tradición artesanal en la rama de la madera, ya luce al centro el tradicional caballo gigante de madera que se usa para celebrar a las ánimas. Aún le falta cubrir sus lados de hoja de maíz y milpas.
Sobre esta tradición, Mario Victoria y Erick García, jefes de cuadrilla y parte de la organización de esta particular tradición, cuentan que es la única comunidad purépecha que celebra de esta manera, no en una tumba sino en casa del difunto con una ofrenda llevada en un caballito de madera.
Erick García expuso que antes en esa región se desarrolló un pueblo que se llamaba Pueblo viejo, como a 2 km hacia Pátzcuaro. Posterior a la llegada de los españoles, se dispersó el pueblo, y a la llegada los franciscanos los reunieron y los ubicaron aquí llamándole Cuanajo, que significa lugar de ranas y lugar de piñas de pino.
Habiendo tanto pino, una de las actividades principales es el trabajo de la madera, todo tipo de muebles desde uno pequeño hasta el más grande, explicó.
"Entonces en esos tiempos ya como teníamos la idiosincrasia de que en el pueblo purépecha están los tres niveles: el inframundo, el terrenal y el espiritual, cuando una persona de nosotros que es familiar, muere, desde ese momento ya estamos queriendo volverlo a ver, y más con son muy queridos", indicó.
Desde este momento ya están pensando el día 1 y 2 de noviembre en que van a regresar las ánimas a visitar a sus familiares, y en las casas de los difuntos se hacen unos altares en honor a estas personas y fallecidas, "los familiares y amigos se preparan en sus casas particulares para ir a ofrendar al difunto en esas casas, las mujeres llenan sus canastos o sus bateas de las frutas que al difunto le gustaban y los caballeros lo que hacemos es hacer un armazón en forma de caballito".
Después de haberlo adornado le ponen frutas colgadas, lo mismo que las canastas, igual con lo que le gustaba al difunto, "de esa misma forma el caballito lleva una vela y lleva una cruz. La cruz representa al ánima y la vela es la luz con la que llega y se alumbra para irse de regreso después".
No es en sí la comida como la fruta, dijo, es la esencia de ésta, así como tampoco es el muerto, sino que es también la esencia, es decir, el ánima.
Cuando llegan con esas ofrendas a la casa del difunto, lo hacen con el caballito, y la gente de la casa los invita a pasar y entonces quienes llegan preguntan si ya llegó el ánima o todavía no, lo preguntan en purépecha. Entonces pasan al altar y las mujeres dejan su ofrenda y también los hombres el caballito con las frutas, prenden una vela y se sientan, ahí empiezan a rezar, y aunque no es obligatorio es bien visto si lo hacen los visitantes, expresó Erick García.
Después de los rezos viene la convivencia y recordar las cosas del difunto, cosas divertidas, las cosas que le gustaban. Las personas de la casa ofrecen unas ollas con atole de distintos sabores, y después salen las señoras con unas tinas llenas de tamales rojos con carne de cerdo. Siguen la plática o se disculpan para ir a visitar a otro difunto porque toda la gente en Cuanajo son familiares o muy amigos, así que esas noches nadie duerme porque se la pasan visitando casas de los difuntos.
Por su parte, Mario Victoria explicó que debido a que la gente es muy hospitalaria, es muy difícil que alguien le llame la atención a otra persona aunque cometa alguna situación incómoda, sin embargo es muy importante que quienes visiten estas ofrendas en la Noche de Ánimas, lo haga con el mayor respeto, sin gritar sin hacer escándalos, sin burlarse, y respetando en todo el tiempo a la familia y a los amigos de los difuntos.




