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MORELIA, Mich., 12 de agosto de 2026.- El artesano textil de Nuevo San Juan Parangaricutiro, Francisco Jesús Rodríguez, visibilizó la persistente brecha de género y los prejuicios sociales que aún rodean al sector artesanal de su comunidad, donde el bordado se sigue catalogando erróneamente como una actividad exclusiva para mujeres.
En una entrevista con Quadratín, el creador relató que inició en este oficio a la temprana edad de nueve años, enfrentándose a un entorno adverso debido a los roles tradicionales.
Pese a las resistencias culturales de una sociedad que inicialmente no veía con buenos ojos que un varón tomara la aguja, Rodríguez Saucedo logró consolidar su trabajo desde la infancia, vendiendo desde servilletas y cuadros hasta camisas hechas a mano.
El artesano manifestó que los inicios de su trayectoria fueron sumamente complejos debido a la mentalidad machista arraigada en la región, la cual dicta que los hombres no deben involucrarse en labores textiles.
Al respecto, expuso que, aunque hoy en día existe una mayor apertura e incluso ha tenido la oportunidad de impartir talleres a niños, el cambio ha sido lento.
En ese tenor, el artífice de prendas y bordados, indicó que los varones adultos de la comunidad todavía se resisten a reconocer y normalizar esta actividad económica y cultural entre sus propios pares, relegándola al ámbito doméstico femenino.
Con respecto a la cantidad de hombres que ejercen el oficio en la zona, el artesano de la rama textil refirió de manera estimada que la cifra actual apenas alcanza unos ocho artesanos, un número que considera bajo.
En ese sentido, aseveró que el temor al juicio social y al acoso, también llamado bullying, sigue siendo el principal freno para que otros compañeros se decidan a tejer o bordar públicamente, ya que muchos de ellos sienten un genuino interés por aprender, pero se ven limitados por la pena y el estigma social.
La herencia familiar del oficio también enfrenta retos generacionales, externó, y en su caso es padre de unos gemelos de 21 años. El maestro textil remarcó que, aunque se encargó de transmitirles personalmente todos los conocimientos y técnicas de la actividad artesanal, sus hijos tomaron la decisión de no dedicarse formalmente a este sector productivo.




