Orígenes, cultura y personalización; los tipos de altares de muertos
30 de octubre de 2025
,
21:55
Alejandra Macedo/Quadratín Michoacán
Cecilia Sierra/Quadratín Michoacán
MORELIA, Mich., 30 de octubre de 2025. - ¿Has pensado que el estilo de los altares tan populares del Centro Histórico de Morelia no son originarios de Morelia ni son los únicos estilos en Michoacán..? Porque en Morelia el pueblo originario no era purépecha y en la entidad hay más de una cultura distinta.
Lo único que comparten la gran mayoría de manifestaciones culturales es la personalización, es decir, el uso de imágenes, pinturas o fotografías de los santos difuntos, el resto de los componentes pueden ser variados, de acuerdo a los hallazgos de la investigadora Juana Martínez Villa.
El origen de los altares según los hallazgos históricos
La tradición del altar dedicado a las ánimas está estrechamente vinculado con el arte efímero de la época colonial, que se enlazaran con la pira funeraria que en ocasión de muerte a algún rey u obispo permitía que se erigiera, sobre todo al interior de ciertos recintos religiosos como templos o catedral para rememorar a las personas”, expresó.
Las características de, “loscatafalcos tenían una forma piramidal, con división en varios niveles y adornaban con diversos objetos, entre los que no podían faltar aquellos que representaban la personalidad del fallecido”, como marca la costumbre actual.
Alimentos, comidas, juguetes y objetos que representan al difunto.
Todo lo que tenía que ver con sus virtudes, me queda claro que este recordar tiene que ver con esta tradición virreinal”, dijo la historiadora del Instituto de Investigaciones Históricas, de la Universidad Michoacana.
Los altares, “son un monumento efímero, ahora con flores muy mexicanas, como el cempasúchil, aunque hay que decir que la fabricación de estos altares se ha visto muy regionalizado. Cada región coloca ciertos objetos representativos en esta ofrenda y esto ha permitido hacer una diferencia muy interesante”, declaró.
Y si bien el altar de hasta siete pisos es el más popular, es de origen purépecha y en especial de la zona Lacustre, en Michoacán hay otros tan humildes que no siquiera consideran fruta o excesos como los kilos y kilos de flores de cempasúchil.
Además, no todas las formas de honrar a los fieles difuntos son en público, es decir, en los panteones, sino en el ámbito privado. En la intimidad del hogar.
Por ejemplo, expresó Martínez Villa, “en varias regiones se llevan en el panteón, sin embargo, hay comunidades como Cuanajo donde la veneración, la ofrenda no es individual, no es familiar, es comunitaria”.
En otras zonas, aun siendo purépechas, también tiene sus peculiaridades, como es la función de los padrinos de manera muy activa en la preparación de los altares y figura central en la sociabilidad.
En contraste, en la región de la Sierra Costa, donde las comunidades dominantes son de origen Náhuatl, refirió, “la ofrenda consta simplemente en una mesa sobre la cual se colocan elementos básicos como la sal, el agua, un retrato, veladoras y muchas veces una cruz de ceniza, pero también puede no tenerla”.
Del otro lado del estado, en la Tierra Caliente del bajo Balsas, los altares tradicionales consistía en una cama de otates sobre la que se disponía fruta, galletas a base de maíz y azúcar, pan salado, leche dura, la imagen del difunto y las ceras.
En tanto que dentro de las comunidades mazahuas se usa un altar a base de ocoxal, las fibras del ocote, que se dispone en el suelo, en el pasillo principal de la casa, y sobre este los alimentos preferidos del difunto, así como los platillos típicos.