Inaugurará INAH exposición sobre Partería tradicional en Michoacán
MORELIA, Mich., 2 de julio de 2026.- Los residuos que generamos en el día a día son muestras de la forma en que habitamos el espacio, en que consumimos, en ellos encontramos claves que nos permiten entender cómo vivimos.
Porque las latas de aluminio que abundan en los basureros del mundo son, más que objetos, más que una problemática que resolver, el emblema de un problema humano, la discriminación, el racismo y la marginalidad.
En la exposición Latas de Palestina, inaugurada este jueves en el Centro Cultura Clavijero (CCC) y disponible hasta el 8 de noviembre, el artista visual Rodrigo Ímaz presenta 30 latas de aluminio recolectadas en el lado palestino, ocupado por Israel, de la ciudad de Jerusalén, si bien estás latas tienen orígenes diversos.
Mojitos, Coca Cola, Sprite, bebidas energizantes, y muchos materiales en caligrafía árabe o hebrea, así como algunas bolsas plásticas pueblan la exposición, mostrando que allí donde no llegan la paz, la justicia, la equidad, el desarrollo o la salud, llega el consumismo.
Pero hay más. Algunas latas exhibidas portan el emblema del shékel, moneda israelí que también se usa en los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza. Estas latas son elaboradas con materiales que se facturaron en Israel y pueden ser recicladas. Aquellas que carezcan del shékel, simplemente acaban en la basura. Aun entre los residuos hay materiales legales y materiales discriminados por su origen.
Son 30 latas de aluminio sobre un fondo blanco. Fotografías que registran como son los sitios donde por un mes y medio Rodrigo Ímaz recolectó los residuos. Latas y bolsas plásticas que un día fueron, según su procedencia, material reciclable o cosas indignas de una segunda vida.
Es el granito de arena de un artista visual para que la conversación sobre Palestina e Israel, sobre la discriminación, sobre el genocidio, no se extinga ni se apague, antes bien, llegué a lugares donde no se escucha la lengua palestina, las personas se inclinan ante un Dios con otro nombre, las costumbres son abismalmente distintas, pero también toman una lata y beben, en los días calurosos, una refrescante Coca Cola.




