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MORELIA, Mich., 22 de octubre de 2025.- La escritora y poeta Margarita Vázquez ha llevado una vida enmarcada en la lectura, la enseñanza literaria y el fomento a la lectura, y este año se corona el reconocimiento a su trabajo con la entrega del Premio Estatal de las Artes Eréndira en la rama de la literatura.
En una entrevista con Quadratín, cuenta que el año pasado fue propuesta para este galardón a través del Conalep, y ahora que en este 2025 logró el premio, en su vida han sucedido muchas cuestiones, son muchos regalos, asevera.
Le llega en un momento en el que tiene 71 años, "me jubilé de mi último trabajo el año pasado; era maestra de literatura en la Casa de la Cultura, y bueno, el hecho de que se haya reunido mi obra en una edición, son muchos regalos, este año he tenido verdaderamente un reconocimiento a mi trayectoria como escritora, y eso es sumamente agradecible".

Pero no solo es que uno sea reconocido, expresa, lo que un creador busca es que la obra llegue a la gente, "porque al final de cuentas uno se nutre del entorno, y uno se nutre pero también quiere que eso retorne".
El azar tiene mucho que ver para escribir, reconoce y cuenta que cuando era niña tenía inclinación sobre todo por sus libros de lectura en la primaria, "me gustaba mucho escuchar a mis mayores, este asunto de la tradición oral, las historias que contaban te hacen resonancias dentro y yo crecí en ese ambiente con mi abuela, en una primera infancia estuve con ella, y estas historias que se contaban por ella, por el abuelo".
Después fue creciendo pero ya cuando aprendió a escribir comenzó a cargar siempre una libreta donde registraba sus sorpresas, sus hallazgos, sus enojos, todo lo que ella quería ir escribiendo ahí.
Todas estas libretas con el paso del tiempo se fueron perdiendo, sin embargo fue algo que se le quedó porque hoy en día sigue cargando la libreta para el mismo propósito creativo.
Originaria de Ciudad de México con el tiempo emigró junto a su familia a Morelia, "y yo, bueno, de alguna manera estaba muy cercana al fomento de la lectura, me atraía, leía, con el papá de mis hijos también teníamos este acercamiento, intercambio".

Ya desde Ciudad de México, refiere la escritora y poeta, había tenido esta posibilidad del acercamiento con el fomento a la lectura, y al venir a Morelia encontró maneras de darle cauce "pero sobre todo encuentro la Casa de la Cultura y el taller de literatura que era coordinado por el maestro Tomás Rico Cano, entonces me atrajo inmediatamente estar ahí e incluirme".
Pero no de entrada llegó a este taller con el maestro Rico Cano, antes se metió a un taller del solfeo ¿la razón? no la sabe, dice, pero sí sabe que en ese momento le interesaba mucho conocer sobre la clave Sol, "tiene que ver mucho con este asunto de la musicalidad seguramente, pero yo no me metí por estudiar guitarra o piano", asegura, ya que terminando el taller supo que estaba preparada para ir a la clase del maestro Rico Cano por la poesía.
A la par descubrió que en la Universidad Michoacana estaba la maestra María Luisa Puga dando un taller de narrativa, así que también tuvo un acercamiento.
Digamos que mi etapa formativa fue en talleres literarios, primeramente con ellos y ya después me pude acercar a otros a tomar cursos diplomados y demás", expresa.
Con el tiempo el acervo poético es impresionante, el que se llega a tener, dice, y ahí hay autores y autoras mexicanas como Sor Juana Inés de la Cruz o a Concha Urquiza que son lecturas obligadas, después se van descubriendo a otras autoras maravillosas, como Dolores Castro o Enriqueta Ochoa.
Pero no este acercamiento a los maestros hay unos que te tocan, te abren y te amplían", refiere e indica que en su gusto y placer poético se decanta por Vicente Huidobro y sin duda su obra cumbre Altazor, que es maravillosa.
Entre autores mexicanos, expone Margarita Vázquez, está Ramón López Velarde, y claro, los contemporáneos como Salvador Novo y Carlos Pellicer, todos ellos son los poetas a los que recurre cuando hace falta hacerlo.
Otros de sus grandes maestros es Alejandro Jorodovsky, y ha tenido mucha cercanía a su obra, primero lo descubrió en sus historietas, en sus cómics en el periódico, y después en sus películas, expone mientras sorbe su café.