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MORELIA, Mich., 16 de marzo de 2026.- Más de tres décadas permaneció oculto en el Museo Regional Michoacano el mural antifascista La Inquisición, que realizaron los artistas estadounidenses Philip Guston y Reuben Kadish hace más de 90 años, y todo ello lo documenta Eugenio Mercado López en su libro Un mural recuperado en Morelia. La lucha contra la guerra y el terror.
Al interior del libro, en la presentación, el actual director del Museo Regional Michoacano dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Jaime Reyes Monroy, expone que esta obra mural fue objeto de cuestionamientos debido a los temas que representa, ya que hace claras referencias al fascismo, nazismo y comunismo, y muestra escenas de tortura y terror.
Esto, explica en ese apartado del libro, "contrasta con el mensaje nacionalista predominante del movimiento muralista de la época, que privilegiaba el paisaje rural y urbano del México posrevolucionario, así como pasajes y personajes de la historia patria".
En el libro detalla que en los años 30 del siglo 20, la capital michoacana fue visitada por distintos artistas plásticos, quienes intervinieron muros de edificios emblemáticos de la ciudad a través del arte muralista.
Y ahí da cuenta de cómo fue que este mural llegó al entonces llamado Museo Michoacano, hoy Museo Regional Michoacano, cuya fundación ocurrió en 1886 y dependía de la UMSNH, "razón por la cual, el entonces rector, Gustavo Corona Figueroa, impulsó un proyecto de elaboración de murales tanto en el Colegio de San Nicolás, como en el recinto museístico, donde Grace Greenwood pintó: Hombres y máquina a principios de 1934, y a mediados de ese mismo año, Guston, Kadish y Langsner comenzaron a trabajar en su mural, el cual terminaron en enero de 1935".
En esta explicación, Reyes Monroy externó que desde ese entonces hasta 1939, la obra estuvo abierta y expuesta pero sufrió la censura de parte de algunos sectores de la sociedad, lo que hizo que permaneciera oculta y básicamente olvidada hasta que fue redescubierta en 1975.
Sin embargo, relata, desde 1975 hasta 2024 el mural sufrió de descuido y deterioro, "no obstante algunos esfuerzos significativos que se llevaron a cabo para intentar recuperarlo".
Pero ya en 2018, la Fundación Guston y Alejandro Ramírez, CEO de Cinépolis, "tuvieron un acercamiento con las autoridades del museo y del INAH, manifestando su interés por impulsar y apoyar financieramente un proyecto de restauración del mural".
Fue así, refiere el libro, que la Secretaría de Cultura Federal impulsó un proyecto de manera integral para así restaurar la obra. Todo este trabajo se puso en marcha en septiembre del 2023 con la realización de estudios técnicos a cargo del Laboratorio de Geofísica del INAH.
A mediados del 2024, prosigue el texto de la presentación, la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, en coordinación con el Centro Nacional de Conservación y Registro de Patrimonio Artístico Mueble del INBAL, y las Secciones de Monumentos Históricos y de Restauración del Centro INAH Michoacán, llevaron a cabo trabajos de intervención en el edificio para generar condinciones de conservación del mural, y finalmente pudo hacerse la restauración integral de la obra.
El autor del libro, el arquitecto y profesor investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Eugenio Mercado, acota en el prólogo que la restauración del mural, terminada con su reapertura en enero de 2025, no representa el final del proceso.
Ya que, refiere, "para garantizar la futura salvaguarda de este patrimonio resulta prioritario difundir la relevancia artística de sus autores, el significado, el mensaje y la vigencia de la obra como ejemplo sobresaliente del arte mundial, así como fomentar su apreciación entre los habitantes de Morelia y los visitantes de la ciudad".




