Ante uso de IA, ilustradores regresarán al trabajo manual, prevé Artista
MORELIA, Mich., 10 de mayo de 2026.- La obra artística de Joy Laville es contemplativa, colorida, estilizada y sostenida bajo distintas técnicas de trabajo. La inglesa de nacimiento y mexicana por convicción, exploró el grabado, la escultura y la pintura principalmente, a fin de encontrar su propia voz, un lenguaje de armonía visual que le permitió la expresión de su vida.
Hace ya tres años que la exposición El mundo inmaterial Joy Laville, una retrospectiva del trabajo de la artista a propósito de los 100 años de su nacimiento, ha recorrido salas y museos. Ahora se encuentra en la vieja casona que ocupa el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ), y permanecerá lo que resta de mayo y los cinco primeros días de junio.

La exposición contiene 126 piezas propiedad del acervo del Museo Nacional de la Estampa y de las colecciones de su propio hijo Trevor Rowe, de la Galería de Arte Mexicano y otras más, y es la primera vez que se lleva a cabo algo así.
La artista nació el 8 de septiembre de 1923 en Ryde, isla de Wight, Inglaterra. Vivió de cerca la Segunda Guerra Mundial, e incluso participó en los cuerpos de observación de Yorkshire. La guerra la obligó a interrumpir sus estudios. Ya casada, a los 24 años viajó a Canadá, y más tarde, alentada por la obra Bajo el volcán, del escritor Malcolm Lowry, llegó a México con su hijo Trevor.

Fue en México que desarrolló su potencial como artista visual, y es considerada una figura de gran relevancia en la plástica mexicana del siglo 20, incluso podría decirse que coqueteó con la Generación de la Ruptura debido a la representación humana y social que imprimió a su trabajo.
Colores pasteles, contrastes, luz, figuras, color como característica muy mexicana, forman parte del trabajo artístico de Laville, quien vivió un pasaje oscuro debido al fallecimiento de su compañero de vida, el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia, a quien le hizo muchas de las portadas de sus libros.

El autor de Las Muertas, Dos Crímenes, y Los Conspiradores, falleció tras un accidente aéreo sucedido en España el 27 de noviembre de 1983 cuando se dirigía al Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana en Colombia. Esto marcó a la artista, y generó que en muchas de sus pinturas apareciera la figura de un avión.




